Cuenta atrás electoral
El corro | pedro vicente
El mitin protagonizado el pasado domingo por Zapatero en Ponferrada ha de considerarse el pistoletazo de salida de los socialistas de Castilla y León hacia las próximas elecciones municipales. Que ese arranque se haya producido en la capital berciana no es nada casual. Con ello el PSOE ha tratado de matar dos pájaros de un tiro. Su presencia en la comarca minera por excelencia le servía a Zapatero para subrayar su compromiso con el sector del carbón y por ende con el futuro del Bierzo. Y al tiempo para dar el máximo espaldarazo al nuevo candidato socialista a la alcaldía de Ponferrada, un municipio en el que el fraccionamiento de la derecha otorga a los socialistas expectativas de gobierno hasta hace nada completamente impensables.
Al igual que el resultado de las próximas elecciones autonómicas en Castilla y León resulta muy previsible -la mayoría absoluta se da de nuevo por descontada-, cualquier pronóstico sobre los comicios municipales resulta mucho más incierto. Mientras en las primeras la tendencia de voto nacional resulta determinante, en las segundas influyen decisivamente el factor local y el tirón de cada candidato. Y se equivoca el PP si piensa que el descrédito electoral de Zapatero acarreará automáticamente un descalabro socialista en las elecciones municipales.
El hecho es que mientras el PSOE ha designado sus candidatos a las principales alcaldías y ha puesto en marcha su aparato electoral, el PP sigue sin hacer lo propio y al parecer no piensa hacerlo hasta diciembre. Ignoro a qué motivos obedece el retraso en poner en marcha dicho proceso, pero es evidente que ello no está beneficiando en nada al partido. No hace falta que me refiera aquí al deterioro político que está sufriendo el PP de León por no tener cerrada su candidatura a la alcaldía de la capital.
Sin llegar a los extremos de León capital, esa indefinición no es nada positiva en las demás capitales de provincia gobernadas por el PSOE (Palencia, Segovia y Soria) e incluso en alguna gobernada por el PP, caso de Salamanca, donde no está nada claro que el actual alcalde repita cartel electoral. Es muy posible que los actuales alcaldes socialistas sufran en sus carnes cierto voto de castigo que en realidad tiene como destinatario a Zapatero, pero de ahí a pensar que las elecciones municipales van a resultar en todas partes un paseo triunfal para el PP, media un abismo.
No sólo eso. En ningún sitio está escrito que los populares tengan garantizada de salida la mayoría absoluta en las nueve diputaciones provinciales de Castilla y León. Sin ir más lejos, a nadie se le oculta que el desenlace de la batalla municipal en Ponferrada, y en el resto del Bierzo, puede determinar a la vez la continuidad o el cambio de signo político en la Diputación leonesa. (Tendríamos ahí otro motivo añadido para la presencia de Zapatero el pasado domingo en Ponferrada). Y no es León la única provincia en la que la correlación de fuerzas en la institución provincial está bastante ajustada. Afortunadamente para la salud democrática, las próximas elecciones municipales se presentan más abiertas de lo que cabía esperar en la actual coyuntura política.