Igualdad y principios
Al margen | carlos carnicero
El presidente Zapatero es un hombre de principios; en cuanto no le son de utilidad tiene la habilidad de cambiarlos por otros, nunca se encuentra huérfano de convicciones. Lo acaba de demostrar con la supresión del Ministerio de Igualdad y su asimilación al Ministerio de Sanidad: el chiste fácil circula: ¿para Zapatero la igualdad es una enfermedad? Tiremos de hemeroteca. El pasado 8 de marzo el presidente con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer manifestó con solemnidad: el Ministerio de Igualdad se mantendrá «por mucho tiempo», alegando que era el departamento «más austero de la historia y el más joven. Austeridad, cierta, no sólo es un ministerio barato, su presupuesto, contando el Instituto de la Juventud y el de la Mujer no llega a 100 millones de euros al año. Por qué esta victoria a la España negra que ha atacado sin piedad y con un machismo decimonónico a una ministra que ha hecho sus deberes y que se ha dejado la piel con un pequeño grupo de colaboradoras en un momento en que sigue habiendo violencia de género y en donde el presidente haba presumido, una vez más, de ser vanguardia en el mundo, por las políticas de Igualdad. La política para Zapatero es cuestión de modas, y esta temporada ya no se lleva la Igualdad. Y la ya ex ministra de Igualdad le ha dado una lección al presidente al aceptar ser secretaria de Estado a las órdenes de Leire Pajín. Para ella, lo importante es el proyecto y no el cargo. Una rara especie. Bibiana no es un juguete roto sino que tendrá más futuro a partir de su sentido de la responsabilidad que ha demostrado con creces.