CRÓNICASBERCIANAS
Los no-circuitos
A lguien sugirió alguna vez levantar un muro entre Manzanal y Piedrafita para entrar en el Guinness con el mayor psiquiátrico del mundo. Pero yo iría algo más allá territorialmente. Al menos por lo acaecido la última semana con el Gran Prix del absurdo. El de la rivalidad de dos no-circuitos que habitan poco más que en la imaginación de los políticos y en el mejor de los casos en el diseño de algún técnico bien pagado de sí mismo. El de La Bañeza y el del Bierzo Alto. Y paradójicamente, por cierto, cuando después de cuatro años sin enterarse ni en La Bañeza ni en otros muchos lugares de esta provincia se revela que el Parque Motor que comparten Torre, Igüeña y Brañuelas puede hallar los fondos prometidos por el Ministerio de Industria para la reactivación turística de las cuencas.
La «pole» de ese gran premio del anonadamiento debió ganarla el ingeniero que redactó -”por fin-” el proyecto técnico del Parque Motor, que en realidad prevé pistas para quads o de trial al margen del de la velocidad de la controversia. Debió quedarse tan satisfecho del trabajo realizado que le contó al director de Minas que con un millón y medio más de los 11 previstos, había parido una especie de Alcañiz bis para ofrecérselo si cabe a los chicos de Eclesston más allá de a los aficionados a los karts o a los jubilados de los bikes. Quiero pensar que fue entonces cuando Mantero se sobreexcitó como un ferrarista cualquiera, derrapó, y proclamó a bombo y platillo que si fallaba Valencia, Montmeló o Jerez la Fórmula 1 ahí tenía su casa.
Como en este país sobra la pasta, y en el Bierzo no digamos, es normal que nadie se detuviera a pensar que con los 11 millones presupuestados para todo el Parque Motor -”no sólo para el no-circuito de velocidad-” apenas si se trazaron los pianos del de Alcañiz, que costó de 55 a 90 millones -”ni se sabe-”. Sólo así es explicable que el alcalde de La Bañeza acabara pasándose de frenada y llevándose por delante a la Junta, a Industria y a sus colegas de partido en el Bierzo Alto, al mismo tiempo que el sentido común que se le presupondría para luchar por su no-circuito. Pues ya aviso a los ociosos que aquí en el Bierzo aún tenemos pendientes de los Miner turísticos un no-parque de la minería en Fabero y un no-parque de la trufa en Berlanga. De lo que vamos cortos es de proyectos reales; psiquiátricos al margen.