Diario de León
Publicado por
Pedro Vicente
León

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H ace unas semanas el gobernador del Banco de España, que no suele dar puntada sin hilo, llamó la atención sobre la contribución del Estado de las autonomías al desbocamiento del gasto público. Miguel Ángel Fernández Ordoñez instó a las comunidades autónomas a contener el gasto y a comprometerse de forma más decidida a combatir el déficit, sugiriendo, sin decirlo expresamente, que habría que poner coto a un sistema autonómico salido de madre. La reacción no se hizo esperar y presidentes autonómicos de todos los colores replicaron de inmediato al gobernador, molestos de que Fernández Ordóñez les hubiera señalado tan directamente como responsables del gasto y del déficit. Al presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, le pareció injusto que se metiera a todas las autonomías en el mismo saco, sin tener en cuenta que no todas estaban igual de endeudadas.

Semanas más tarde Mariano Rajoy llega mucho mas lejos, planteando la necesidad de acometer una «reforma institucional y administrativa profunda» que conllevaría el «adelgazamiento de la administración». Y para que no haya duda de por donde irían los tiros Rajoy se ha referido a «las patologías derivadas del uso inadecuado del Estado de las Autonomías», el cual a su juicio ha de hacerse «viable» y «sostenible». O sea, exactamente lo mismo que había sugerido Fernández Ordóñez. Sólo que esta vez todos los presidentes autonómicos del PP se han identificado como un solo hombre con la idea.

Lo que ocurre con Rajoy es que una cosa es que los suyos le den la razón y otra que le hagan el menor caso. Sirva como ejemplo lo acaecido en torno a las cajas de ahorro, donde mientras desde la calle Génova se abogaba por la despolitización de las cajas, la Junta se afanaba aquí justamente en lo contrario, politizando hasta el tuétano todo el proceso en su obstinación de promover la fracasada caja única de Castilla y León.

En materia de adelgazamiento de la administración, esta comunidad tampoco ha dado el mejor ejemplo. Mientras otras muchas han reducido el número de consejerías -"en Castilla La Mancha han pasado de 14 a 7-" la Junta va a terminar la actual legislatura sin tocar el organigrama de gobierno. Con el agravante de que dicho organigrama se había incrementado en el 2007 con dos nuevas consejerías y una veintena más de altos cargos sin nuevas competencias que justificaran ese engorde. Y en cuanto al déficit, los presupuestos para el 2011 tampoco van en la mejor línea. No tanto porque agotan el margen de endeudamiento como porque consignan en el capítulo de ingresos 211 millones de euros que el Estado no se compromete a transferir hasta el 2013. 211 millones que, si se gastan en el 2011, serán 211 millones de déficit.

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