CON VIENTO FRESCO
De aquellos polvos
En 1944 nacía en Ponferrada Endesa, una empresa pública, del INI, para la producción de energía eléctrica utilizando para ello el carbón leonés, especialmente el berciano y lacianiego. La valorización de este recurso autóctono fue, en la difícil posguerra, el mayor impulso industrializador de la provincia, que vivió años de relativa prosperidad, con numerosas empresas carboníferas que daban trabajo a más de 15.000 mineros, y abastecían del mismo a térmicas, azucareras, cementeras y cerámicas, y otras muchas actividades. Luego, unos, el PP de Aznar, privatizaron la empresa Endesa, que era rentable y daba buenos beneficios al Estado; y otros, el PSOE de Zapatero, la desnacionalizaron al propiciar su compra, después de un rocambolesco proceso entre Gas Natural, E.ON y Enel, por esta última empresa pública italiana.
Los costes de producción del carbón, primero, y las emisiones de CO 2 por las térmicas, después, han abocado a la minería leonesa, como a la mayor parte de la minería energética de la Unión Europea, a su cierre, lo que inexorablemente se ha producido en estos últimos veinte años. Las pocas empresas y minas que aún perviven se encuentran en una situación difícil, peligrando los últimos mineros que aún las explotan, frecuentemente chantajeados por los empresarios, que retrasan sus salarios o los amenazan, como ha hecho estos días Victorino Alonso, con ERES y cierres. Sólo las ayudas públicas pueden salvarlas, pero tales ayudas contempladas en el decreto del carbón, han sido recurridas ante el tribunal de Luxemburgo y la Audiencia Nacional por Endesa, Gas Natural-Fenosa e Iberdrola, que han logrado paralizarlo cautelarmente, lo que ha creado desasosiego en las familias mineras y desconcierto en los políticos.
Las comunidades que mantienen algún resto de minería energética se han reunido en Valladolid para presionar al gobierno y denunciar la irresponsabilidad de las empresas eléctricas, a las que el presidente Herrera criticó su falta de compromiso con tierras en las que nacieron y de las que obtuvieron pingües beneficios. Al tiempo que éstas y alguna comunidad autónoma, como Galicia, se sienten perjudicadas por tener que comprar el carbón autóctono a precios no competitivos o por haber hecho los deberes con inversiones cuantiosas para quemar carbón menos contaminante en las centrales de As Pontes y Meirama. Esta contradicción es la consecuencia de una política energética nacional poco coherente, y de los enfrentamientos territoriales propiciados por Rodríguez Zapatero que, con la crisis, se manifiestan con nitidez. De aquellos polvos vienen estos lodos, no sé de qué nos extrañamos.