Diario de León
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GALLEGO
León

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E s frecuente que cuando tomamos una decisión tenga efectos. Es el peligro de decidir, que al escoger se desecha algo y se sigue un camino que tendría distinto recorrido de haber sido otra la elección. Y cuando la decisión se lleva a cabo surgen detalles con los que no contábamos e incluso ocurren cosas que no deseábamos. Son daños colaterales de nuestra decisión, indeseados o no buscados, pero que ocurrieron precisamente porque decidimos eso y no otra cosa.

También en la actuación municipal sucede lo mismo. Así, la decisión de empezar los trabajos del tranvía en la avenida Padre Isla con tanta premura tuvo como daño colateral el pago de 21.000 euros que costó volver a dejar expedita la calle. Todo por un empecinamiento de cuatro días (se empezó a cavar un lunes y el jueves paralizó la obra el juez), que de no haber sido tan rápidos con el pico nos habríamos ahorrado todos esos euros.

Esa agilidad en las obras no es marca de la casa en Poridad, porque en Papalaguinda sucedió justo lo contrario. Se empeñó el Consistorio en quitar el Rastro de allí, como daño colateral están las pérdidas de los vendedores dominicales que se negaron a instalarse en los terrenos donde estuvo el desguace de Clarés, junto al estadio de fútbol. Y en el tira y afloja con los munícipes la cuerda se rompió por el lado más débil. Pero lo curioso es que después de muchos meses, empantanada a medias la calzada de Papalaguinda, las obras que se realizan no son las que se habían pensado. Y así quieren zanjar el tema con un carril bici y unos columpios y juegos para niños que habrán costado un ojo de la cara, con eso del copyright del muñeco televisivo. Pero se fijan tanto en lo que hacen que no se habían dado cuenta de que los niños iban a jugar junto a la calzada y el carril bici. Ahora pondrán una valla para protegerlos. Más daños colaterales en lo económico.

Con la que está cayendo no podemos permitirnos tantos gastos que a nada conducen. Hay que exigir a nuestros munícipes que piensen antes de decirlo y, por supuesto, de hacerlo. Y que no se ofusquen en sacar adelante las cosas por sus... razones, que luego las pagamos todos. Habrá que pensar en pedir a los partidos que en las próximas elecciones se comprometan a no disparar con pólvora del rey, sino con la propia. A ver si en mucho tiempo no vuelvo a tener que referirme a daños colaterales como estos.

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