Diario de León
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Cada uno con

su inmoralidad

D ecía el presidente de nuestro Gobierno rosa, el mismo que desde hace tanto tiempo se afana por hundir el país, que cada uno tiene su moral y él la su ya propia. Sin duda que moralidad o ética no está mostrando en su desgobierno y tal vez tenga una propia escondida, Dios sabe en qué recóndito bolsillo. En cualquier caso, esto lo decía al comienzo de la campaña por las elecciones en Cataluña como pretendiendo hacer frente al Papa, porque habla de moralidad. No se daba cuenta de que está derribando el suelo bajo sus pies pues cuando alguien dice eso suele ser porque es un inmoral y en lugar de reconocerlo busca justificarse con cualquier argumento o sin ellos. Si no hay una moral para todos, cualquier cosa es posible. Si no hay Dios, decía Dostoievski, todo está permitido. Lo vemos ahora con la hipócrita política exterior respecto a las atrocidades políticas cometidas por Marruecos en el Sáhara. Niños heridos lloran ante las cámaras y los periodistas que lo muestran son censurados por el gobierno del tirano moro al que nuestro presidente apoya. Nuestros intereses económicos lo justificarían. Según su inmoralidad, se puede torturar, matar y herir a los saharahuis porque nos interesa no protestar oficialmente por nuestra antigua provincia, abandonada por un país cobarde, como el nuestro, a las hordas alahuitas. Allá abajo, en ese submundo de bárbaros, no hay división de poderes y los periodistas son vetados y perseguidos cuando no dicen la versión oficial, es decir, cuando no son predicadores del tirano y deciden hablar con la verdad por delante. Tampoco nuestro Estado tiene realmente división de poderes, pues ejecutivo y legislativo están en la misma unidad de los partidos que gobiernen y las alturas del judicial están podridas porque sus miembros son elegidos partidariamente, pero al menos se puede hablar y denunciar. No es un caso aislado en nuestro entorno, desgraciadamente. Cada uno tiene, sin duda, su propia inmoralidad.

Ilia Galán. MADRID

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