IRREVERENCIAS
Cinco aciertos
C onocí a Juan José García Marcos hace unos quince años, cuando él era secretario general de la Consejería de Medio Ambiente, y de aquella, de Ordenación del Territorio, y yo coordinaba en este periódico un pionero suplemento semanal de ecología, haciendo llegar el medio ambiente, información y responsabilidad colectiva, a la sociedad de una forma divulgativa y entretenida. Fuimos pioneros no por méritos propios sino porque alguien en la consejería creyó en ello y entendió que el periódico es un excelente medio para llegar a la sociedad y alcanzar varios objetivos a la vez. Ese fue el primer Juanjo que conocí.
No sé si a usted le pasa pero hay personas a las que parece que les va de perillas un adjetivo. He conocido a algunas; una mujer: todo dulzura; un rector: un caballero; un catedrático: elegante. Juanjo: intenso (RAE: muy vehemente y vivo). Pero con él me ha surgido un problema, se queda corto un adjetivo, habría que añadir generoso, honesto, entregado y elocuente. Conmovió, deleitó y persuadió (espero y deseo) a todos los presentes al recibir el quinto premio Diario de León al Desarrollo Social y los Valores Humanos como presidente de Aspace, en un discurso perfectamente hilado que trasegó del agradecimiento a la radiografía de la realidad de lo que la sociedad hace y lo que debe hacer por los discapacitados de esta organización (a la que, estoy seguro, podríamos añadir otras muchas). Ánimo y gracias en nombre de los que lo sentimos desde fuera pero, gracias a esta persona, ahora lo vemos un poco más desde dentro.
La semana pasada empezaba diciendo que no tocaba hacer amigos, como casi siempre en esta columna. Hoy sí. Sé que puede quedar mal que alabe a este periódico, pero me apetece y lo asumo. Han sido cinco aciertos como cinco copas de pino los premios de Diario de León al Desarrollo Social y los Valores Humanos que ha otorgado (Universidad de León, Ademar, Familiares de Enfermos de Alzhéimer, Asprona y Aspace). El jurado y el periódico se convierten así en cómplices necesarios para hacer sonar el despertador de las conciencias dormidas en la indolencia por ignorancia. Me pedía el cuerpo decirlo en medio de tanta miseria social como vemos todos los días.