Diario de León

FUEGO AMIGO

Consenso o cambio de cromos

Publicado por
ernesto escapa
León

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E l último fin de semana de noviembre nos reserva en el calendario la cita de Intur, la feria del turismo de interior, que es un sector en el que siendo pioneros hemos sabido mantener posiciones de privilegio. El día antes de su inauguración las Cortes aprobaron la nueva Ley de Turismo, abrochando un pleno modélico, desde su apertura con la condena del atropello marroquí en el Sahara, hasta el consenso en torno a dos normas básicas.

La Ley de Turismo ordena una actividad emergente, da respuesta a las demandas de un sector pujante y establece un catálogo de derechos y deberes. La otra es la Ley contra la Violencia de Género, impulsada por el consejero César Antón, que introduce medidas efectivas para garantizar la protección de las víctimas. Lástima que esta ejemplar tarea parlamentaria, resultado en su parte legislativa de pacientes sesiones de trabajo, padeciera el tsunami mediático de un Plan de Convergencia tramposo, malogrado por la cicatería y el intercambio de cromos. Reducido a un tercio en su dotación presupuestaria, ha reproducido en su gestión el peor estilo de los dilapidados fondos de reindustrialización minera, cuyo despilfarro nunca lamentarán suficientemente las cuencas. Contrapuestos en la misma semana, constituyen dos magníficos ejemplos de cómo se puede ennoblecer o bastardear la política, cuyos pactos y transacciones oscilan entre la nobleza del acuerdo y el trapicheo del trueque. De lo segundo, ya tuvimos bastante con el interminable proceso de fusiones y gatillazos de las Cajas de Ahorros. Así que nos merecemos un respeto. Parece evidente que en lo sucesivo el Plan de Convergencia Interior debe dilucidarse en sede parlamentaria, sin enjuagues partidarios. Repasar algunas de sus inversiones provoca el mismo estupor que debió de sentir la gente de las cuencas mineras cuando el cuantioso dinero de la reindustrialización se dilapidaba en iniciativas absurdas y abocadas al fracaso o directamente ofensivas, como financiar unas naves de lujo a un concesionario de coches en Oviedo. Claro que aquel codicioso emprendedor se aposentaba en el Senado. No sé si recuerdan-¦ Así que a nadie puede extrañar ahora el estupor de alcaldes y agentes económicos periféricos ante bastantes de los proyectos de esta primera edición trasquilada del Plan de Convergencia.

A primera vista llama la atención el caciqueo territorial de algunos negociadores del plan, que aprovechan el tirón para premiar sus feudos. También rechina en la lista la combinación de obras ya inauguradas con proyectos que suman décadas de espera, como el centro de salud de Babia o la carretera del Tiétar. Pero lo más irritante es la proliferación de inversiones urbanas que sisan millones de convergencia al mundo rural.

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