EL RUBICÓN
Ignominia
H ubo un tiempo, no hace tanto, en el que la montaña leonesa bullía de gente. Ganaderos, agricultores, mineros-¦ Y, enrededor, el pequeño comercio, y no tan pequeño, la hostelería... Hubo un tiempo, no hace tanto, que la montaña leonesa tenía futuro y se dirigía hacia él con optimismo. Pero, de repente, un buen día llegó un señor de Andalucía, de apellido González y de nombre Felipe, que decidió que la minería ya no era interesante para el PIB del país y liquidó Hulleras de Sabero y con ella sentenció a toda una parte de la montaña. La gente emigró, los pueblos se fueron vaciando y los que decidieron quedarse, y aún siguen, pasaron de vivir a intentar sobrevivir. Ese cierre fue gratuito. El entonces Gobierno socialista de Felipe González no empeñó tan siquiera una promesa que llevar a la boca de los pueblos y las gentes de la parte más oriental de la montaña leonesa. Un cierre, por cierto, que la Junta de Castilla y León con sede en Valladolid avaló con su silencio.
De esa ignominia se cumplen ahora 20 años. Fue en 1990, tres años después de ahogar Riaño, uno de los valles más ricos de Picos de Europa, cuando González sentenció gran parte del futuro de León. El destino, quizás, ha querido que esta efeméride coincida en el tiempo con un nuevo oprobio para las gentes de la montaña leonesa y de toda la provincia. Y, también, el destino ha querido que sea de nuevo un socialista quien entierre el futuro de León.
La decisión de Bruselas de no ampliar las ayudas al carbón más allá del 2018 y obligar, con ello, a cerrar las minas era bien conocida y hasta puede entenderse en la conjunción de intereses de los 27 países miembros, donde España, a la vista está, parece pintar más bien poco. Pero, lo sorprendente es que el Gobierno de España no sólo acepte esa propuesta, sino que dé el visto bueno con su voto a una reducción de las ayudas que será ya efectiva en el 2013 y que adelantará el cierre de las minas mucho antes del 2018. Y esto, cuando al frente del Ejecutivo está uno que dicen que es de León, José Luis Rodríguez Zapatero.
El mismo, por cierto, que no hace tanto tiempo proclamaba en -˜su-™ montaña leonesa: «Soy uno de los vuestros». Eso fue en Rodiezmo, pero evidentemente eran otros tiempos. ¿A ver si va a tener razón De la Riva y es de Valladolid?.