La opinión del lector
Nuestro refugio
L as personas recuperan en su hogar, como en ningún otro sitio, la energía que han consumido a lo largo del día. Allí se resuelven todos los problemas ordinarios y extraordinarios, que son muchos. Allí podemos volver cuando fracasamos, nos quedamos en paro o caemos enfermos, porque sabemos que somos acogidos sin ninguna duda o vacilación. Pero un problema muy importante y para que la familia no se sienta muy afectada y resquebrajada. Me estoy refiriendo a cómo conciliar la vida laboral y familiar, para que en el hogar y la familia sean nuestro refugio. Al escribir estas líneas estoy pensando en los matrimonios jóvenes. A ellos les corresponde acertar en su dedicación profesional, aprendiendo a conciliar los dos trabajos, el del hogar y el externo. A veces por una malentendida eficacia los cónyuges dedican a su trabajo externo jornadas excesivamente largas. El resultado es un hogar frío, desatendido, al que no apetece regresar; y el miedo a los hijos. Me parece que en un momento de crisis como el actual, en el que la ruptura matrimonial resulta ser frecuente, se entiende claramente las ventajas de una buena armonía en el hogar. Las nuevas generaciones han de sumir el reto de mantener un alto nivel de calidad de vida en el hogar y de poder disfrutar con el ejercicio de su profesión, libremente elegida, para dar a la sociedad el mejor fruto de sus cualidades personales.
Alfonso del Río. ASTORGA