LA GAVETA
León y Valencia
E l AVE llega estos días a Valencia. Lo hac e con casi veinte años de retraso respecto de Sevilla y con unos cuantos en relación a Barcelona. Pero lo que importa es que Valencia y Madrid estarán a hora y media y eso abre un nuevo escenario social, económico y cultu ral.
El AVE define un eje que podríamos llamar Valdrid, el que une la capital con su mar más cercano y con el mayor puerto de España, que ya es el de Valencia. El AVE refuerza el vínculo de Madrid y de todo el norte y noroeste de la península con una comunidad que teniendo, como otras, dos idiomas y una gran historia propia, se lleva muy bien con el resto de España. Porque en Valencia no existe el nacionalismo identitario. Los valencianos suman, acogen y aprenden; no desconfían, demarcan ni vigilan.
León se acerca a Valencia con el AVE. La línea, que no tardará en llegar a la provincia, coloca a los leoneses a pocas horas de Valencia. Y a solo tres en el futuro cercano. Un desplazamiento breve que propicia un cambio intenso. Porque la cuenca del Duero y el Mediterráneo valenciano son tierras muy diferentes. Y modos de vivir, y más cosas. Valencia siente pasión por la modernidad y es la tierra más libre y tolerante de Iberia. León es el corazón antiguo de España. Con Toledo y Córdoba.
Valencia y León fueron capitales de dos reinos admirables. El de León es el origen del Estado y el de Valencia fue el más poderoso, desarrollado y culto de la Corona de Aragón. Leyes y poemas refrendan esta verdad. Ausias March, Roís de Corella, Jordi de Sant Jordi y no digamos Joanot Martorell con su Tirant lo Blanch fueron valencianos. Aunque los catalanes los presenten como suyos. Naturalmente, escribían en el idioma común, pero no eran catalanes.
La fría y gótica León y la cálida y muy latina Valencia son lugares casi antitéticos pero a partir de ahora tendrán una conexión ferroviaria que favorecerá el recíproco conocimiento. El ahondar en ese modo de ser y de vivir. Sugerente por su disparidad.
Ahora bien, en León y en Valencia existe el mismo sentimiento de formar parte de un proyecto común, llamado España. Valencia, tanto en valenciano como en castellano, se siente española. Raigalmente. La valenciana es una tierra que no tiene complejos en proclamar su patriotismo constitucional. Una sociedad que ama su pasado romano, cristiano, musulmán, ilustrado y laico.
El AVE resaltará esa fecunda unidad en lo diverso. León se asoma a la luz de Joaquín Sorolla y al inmenso casco viejo de Valencia, uno de los más grandes de Europa. También a la poesía elegíaca, ardiente y luminosa de Fr ancisco Brines. Valencia se acerca a la nieve y a los ríos de montaña. A la catedral más pura y a la urbe donde vive Antonio Gamoneda.