La opinióndel lector
A María, la del Piornalín
E l pasado día 28 de diciembre nos dejaba María Fernández, María la del Piornalín, como todos la conocíamos. El día de su funeral, a pesar del frío, la nieve, las vacaciones y ser un día de semana, la iglesia estaba llena de gente que de muy diferentes lugares vinieron a darle el último adiós y estoy seguro que estuvo muy presente en la mente de todos aquellos que no pudieron asistir.
María era una persona buena en el amplio sentido de la palabra. Todo en ella eran virtudes. Sencilla, humilde, callada, discreta. Siempre dispuesta para todo el mundo, ayudando a todo aquel que podía y no pidiendo ni esperando nada a cambio. Siempre con la sonrisa en su rostro. Recuerdo las últimas matanzas lo bien que lo pasamos con ella y su disposición y sabiduría en la preparación de las viandas.
Le debemos todos mucho pero especialmente los cazadores. Su casa, la última del pueblo, nos servía de parada y refugio cuando llegábamos cansados y mojados del monte. Siempre estaba a la puerta para decirnos: «Subir y coméis algo» y encima de la mesa tenía preparado un plato con chorizo, jamón, cecina, la botella de vino y para finalizar el café y el orujo y lo más importante su eterna sonrisa. Así ha sido durante toda una vida.
Recuerdo con emoción cuando en una comida que organicé en el pueblo de Fasgar, le pedí que ocupara un sitio en la mesa presidencial y ella con su sencillez y discreción se negaba a ello diciendo que no merecía estar allí. Creí y sigo creyendo que era la persona que más lo merecía. Ojalá que en el cielo, donde no dudo que esté, ocupe también el lugar privilegiado que merece. Hasta siempre.
El cruce de Michaisa
A quién se le ocurrió reducir a un carril para cada sentido el paso subterráneo de Michaisa cuando se podía haber seguido con la doble calzada? Ahora lo que se forma es un estrangulamiento de la circulación que ocasiona unas retenciones enormes. Es una chapuza.