Diario de León
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LUIS ARTIGUE
León

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U n año nuevo recién descorchado y otra vez todas las noticias parecen repetidas... La gran noticia de esta semana aquí es que, según los últimos datos oficiales, el paro ha crecido en Castilla y León más que en el resto de España en términos absolutos y relativos siendo, de hecho, ésta la comunidad autónoma en la que en mayor grado ha crecido el desempleo. Nuestras actuales políticos autonómicos esta vez tampoco asumen ninguna culpa ante tal fracaso estrepitoso, por supuesto, pero un año nuevo empieza para hacernos mudar simbólicamente la piel; para renovarnos de promesas e ilusiones y por eso -escribir es invitar a tomar partido entre el arte o la realidad decían los clásicos- preferimos empezar comentando buenas noticias.

Y una buena noticia es el éxito del ya consolidado Festival de Jazz Feichu en Llión que, con calidad y calidez, se ha venido celebrando un año más en el recogido Palacio Don Gutierre desde diciembre, terminando por todo lo alto esta pasada semana con tres apoteósicos conciertos. Tiene este festival, precisamente por celebrarse en Don Gutiérre -no hay lugar mejor- y estar así amparado por el atmosférico Barrio Húmedo, un cariz cercano e intimista que invita al recogimiento, que elimina supuestos elitismos y potencia los matices emocionales de esa música refinada y peligrosa como un ladrón de diamantes; esta música atractiva y pecaminosa igual que el deseo santo, el jazz.

Uno va a esa reconvertida sala de conciertos llena hasta la bandera, escucha el despliegue sonoro interpretado por tantos excelentes músicos libertarios, cierra los ojos, baila sin moverse del sitio, recuerda con pasión que la vida es también cuestión de ritmo y le da por momentos la sensación de encontrarse es uno de esos clubs de jazz centroeuropeos tamaño caja de cerillas, por decirlo con palabras de Chet Baker, mientras el frío se queda fuera para que los músicos improvisadores consigan que nuestros corazones se acompasen. Y León es Ámsterdam sin dejar de ser León.

De todos los conciertos de este año ha destacado Tri Full Jazz, formación leonesa de esencialidad amplia en la que la inventiva del contrabajista con cara de soñador y jugador de póquer Luis Quiñones se ha aunado con la voz elevada, casi metafísica, de Leticia Robles. Asimismo Swing combo, con su elegante sonido a lo Django Rainhardt capitaneado por dos virtuosas guitarras y la voz celebrablemente sensual de esa gran dama de las emociones que es Rosario Granell. Además una sorpresa más que grata ha sido el concierto de Tangus quintet, formación catalana que cuenta con un contrabajista leonés lleno de recursos entre sus miembros, y que presentó un repertorio porteño con versiones de Ástor Piazzolla... Ah, el año empieza en León con buena música para hacer frente con fuerzas a la realidad.

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