AQUÍ TE ESPERO
Panal y 'moscas'
Si la Comisión de Patrimonio de la Junta no lo remedia en su reunión de hoy, lunes, las 'moscas' de Eduardo Arroyo serán colocadas en la plaza de Puerta Castillo, después de diez años de espera.
En ese lugar ya se ve al mofletudo Eolo soplando, obra del mismo autor con raíces leonesas, pero el resto de la instalación escultórica realizada por el artista con casa en Robles de Laciana está pendiente de colocación. Y lo está porque el peso y las características de las obras no son las más adecuadas para el lugar que pretende el artista.
En la vieja plaza de Puerta Castillo desea colocar una especie de grúa, con su enorme base de hormigón que pueda servir de contrapeso a un unicornio de bronce de colores gris muy oscuro y plateado, que pesa nada menos que 430 kilos y tiene unas dimensiones considerables (210x120x80 centímetros) para que penda como espada de Damocles de esa curiosa grúa a casi dos metros y medio del suelo.
Con ser polémica esta pieza, no es lo peor del conjunto. Por supuesto no me refiero a su categoría artística, pues no tengo conocimientos suficientes para ello, sino a la colocación de la obra. El hecho de que esté colgada a mí, la verdad, no me da mucha tranquilidad. Por eso en el supuesto de que se dé hoy luz verde a su instalación, tendré que tener mucho cuidado, porque suelo pasar con bastante frecuencia por el lugar y no me hace ninguna gracia que se me caiga encima. Digo yo, que al ser una zona muy transitada, con colegios cerca no es el mejor emplazamiento para colocar algo colgando, porque puede caerse y causar una catástrofe. Esas cosas se ponen en el centro de una rotonda o en un jardín que no se pise y así si se caen no hacen daño a nadie.
Lo que no entiendo es que se quiera colocar una mosca de 200x130x50 centímetros y 220 kilos de peso en la fachada lateral de la conocida como iglesia del Instituto que actualmente pertenece al Archivo Histórico con sede en la Cárcel Vieja. Ese vetusto edificio era la iglesia de mi instituto hace 45 años y creo que no se han hecho muchas obras en ella, por lo que el abandono será total. Si se cuelga una mosca de ese peso en sus paredes no creo que lo soporten, aunque sólo sea porque su arquitecto nunca pensó que de sus muros de ladrillo iban a colgar un peso de 220 kilos. Así que flaco favor se hace al patrimonio si se cuelga y se cae. En este último caso, aunque sólo cause daños materiales ¿quién los pagará?