La opinión del lector
Ejercitar la voluntad
E jercitar la voluntad durante el paso por la vida es cosa de dos, tú-c ontigo. Me siento obligada a escribir sobre el ejercicio de la voluntad, -adelantando- el esfuerzo que hay que hacer, y quiero decir también que no se adquiere de un día para otro. Es un trabajo personal de por vida. «Unos minutos de control mental, son minutos heroicos para educar y fortalecer la voluntad, imponiéndola, por encima del deseo». Todo reside en el poder, que tiene, la mente y que no utilizamos ni una milésima parte; estamos sobrados de oírlo y leerlo.
Cuando -`empiezas venciendo pequeñas cosas- te vas dando cuenta de que no eres esclavo de aquello que te dominaba. Es un triunfo personal. Empiezas a tener esa Libertad con mayúscula, responsable, absoluta. Es más. La voluntad es como un músculo que se atrofia si no se usa, necesita repetición continua y un gran esfuerzo, pero se consigue. Cuando eres dueño de tu voluntad ya pueden prohibir lo que quieran, que tú estás por encima, -preparado y fajado para el primer envite. O empujón.
Con lo de fumar, la gente se rebotó desde el primer día creándoles traumas innecesarios. Esto es comprensible; pero si nos paramos a pensar, reflexionando, de que somos esclavos y peleles de muchas cosas que nos dominan, te das cuenta que la voluntad hay que ejercitarla para sentirse libre de todo aquello que el mundo nos va poniendo por delante. Difícil, pero se consigue. Podrás fumar cuando te apetezca, si es lo que quieres hacer. Respetando la ley, eso sí, y si quieres, fumar, fumas, y si no quieres fumar, no fumas, dominas tú al deseo. Pero, quién es nadie para decirte, a estas alturas de la película, lo que tienes o no tienes que hacer en tu vida.
Me dirijo a gente adulta que, se supone, ya adquirieron conciencia y responsabilidad de su Ser. Habrá quien necesite ayuda, gastando, en parches, chicles y tonterías, pero yo pregunto, ¿la voluntad quién la pone?, (él mismo). Pues, eso. A ejercitar la voluntad que es una cosa muy sana.
Pilar Merenciano. LEÓN
Quiero volver a hablar
H e tenido un cáncer de garganta y para extirpármelo me han tenido que quitar la laringe. He perdido la voz, el olfato, el sabor y tengo que aprender a respirar por un agujero que me han hecho en el cuello. Tengo que volver a aprender a hablar, a oler, a tener sabor y a respirar. Para ello, sólo puedo acudir a la Asociación de Laringectomizados de León (Alle). Ellos se encargan de enseñarme. La Seguridad Social no.
El problema es que Alle está a punto de desaparecer. Sí, los políticos siguen haciendo de las suyas. No se bajan sus sueldos pero nos quitan las pocas subvenciones que tiene nuestra Asociación. Así no volveré a hablar, ni a tener una vida digna. Y quiero hablar porque tengo derecho a ello. Porque la Constitución dice que todos somos iguales ante la Ley. Porque quiero decirle a mi mujer que la quiero. Porque mis hijos necesitan que les ayude con los estudios. Y si estoy en peligro podré pedir auxilio.
José Antonio Borge. LEÓN