Diario de León
Cristina Fanjul
León

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Con todo este lío del Maremagnum -no más que la punta de un gran iceberg- nos estamos quedando en la anécdota. El problema no es que en un bar den alcohol a los menores. Eso es un delito y, como decía antes, el chascarrillo que da color a la categoría. Lo verdaderamente importante es el hecho de que estamos ante dos o tres generaciones cuyo único horizonte es el delirium tremens . No voy a decir que lo sienta por ellos. Sinceramente me da igual, para qué andar con hipocresías. Han elegido llegar a los 18 sin aportar nada a la sociedad y nada será lo que la sociedad les devuelva. El problema es que gracias a ellos nos encaminanos hacia un país de subsidiados e incapaces. No tienen ellos la culpa. Al fin y al cabo, no pidieron tener unos padres tan memos y unos gobernantes tan candorosamente ingenuos. No se puede poner en marcha un sistema educativo en el que se lastre al que más vale para facilitar la vida del vago. Eso lleva al suicidio de la sociedad y es precisamente eso lo que se ha conseguido en estos últimos treinta años. Y no me vengan con resultados manipulados. La realidad es que la Logse sólo ha servido para estabular alumnos. Equidad, como decía ayer el ministro Gabilondo, sí, pero en la ignorancia más enciclopédica que uno pueda imaginarse. Aquí, con la educación obligatoria se ha conseguido exactamente lo contrario de lo que se perseguía, convirtiendo las aulas en cuadras, permitiendo que el más asno pase de curso hasta conseguir un título inútil y silenciando la brillantez, que no es nada democrática. No me hace falta salir del periódico para ver hasta qué punto los universitarios que llegan a hacer prácticas se vuelven cada año más inconscientes de su propia precariedad. No es que sepan poco -"un eufemismo-", es que no se hacen a la idea de qué gigantesca es su miseria cultural. Ni saben hacer nada ni parece importarles. Personalmente, me daría vergüenza dejar sueltos a estos prendas. Y cada año, las universidades envían a las redacciones a estos dechados de virtudes que ejemplifican de manera soberbia el lugar que ocupa España en el club de sociedades occidentales. Si Thilo Sarrazin hubiera elaborado con ellos su tesis, el pronóstico sería mucho más demoledor y nadie podría acusarle de racista.

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