editorial
Desbarajuste en el Consejo del Bierzo
Acercar la Administración a los ciudadanos puede ser, como principio, razonable. Otra cosa es que ese acercamiento debe llevar aparejada una gestión eficaz sin la que la cadena chirría. Eso está ocurriendo, a la vista de los datos, con el Consejo Comarcal del Bierzo, un órgano que debería demostrar una mayor eficiencia en la administración de sus recursos. Algo falla clamorosamente cuando el Consejo se ha visto obligado a desviar fondos de una partida destinada expresamente a luchar contra los incendios forestales para atender el pago de las nóminas de los trabajadores del ente comarcal. Esto ha impedido, entre otras cosas, saldar las deudas contraídas con cuatro empresas forestales que siguen esperando que se les abone lo que se les debe. Desde el Consejo se justifica el -˜enjuague-™ administrativo en que la Junta, no ha hecho efectivas todavía las cantidades necesarias para sufragar los gastos corrientes. Reconoce la Junta que ha existido un retraso, lo cual no hace sino añadir barro a la cadena, pero lo que en el fondo se extrae de todo esto es la sensación de un desbarajuste administrativo y de gestión que dice poco en favor del Consejo Comarcal. Y que pone en cuarentena el propio concepto de descentralización autonómica que debería ir más allá de unas gestorías mal atendidas.