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PEDRO VICENTE
León

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Tratándose de una operación plenamente tutelada por el poder político, nos había llamado la atención el matrimonio de conveniencia entre Caja España-Caja Duero y Unicaja, dos entidades controladas por gobiernos autonómicos de signo tan opuesto como los de Castilla y León y Andalucía. Entre los distintos «partenaires» que ambas podían elegir los había del mismo color político y sin embargo el noviazgo ha salido adelante y los contrayentes están ya en la vicaría.

Algún cínico podrá argumentar que es justamente la prueba de que la fusión ha respondido a criterios estrictamente financieros y que estos se han impuesto a espurias motivaciones políticas. Pero desgraciadamente, cuestión de edad, hace mucho tiempo que uno dejó de creer en los Reyes Magos y además de eso tiene constancia de que la fusión ha salido adelante gracias a la confluencia de intereses entre el PP y el PSOE.

La explicación es bastante sencilla y no deja a los políticos de Castilla y León en el mejor lugar. En Andalucía, la guerra sin cuartel abierta entre el presidente socialista, José Antonio Griñán, y el aspirante del PP a desalojarle de la poltrona, Javier Arenas, no ha impedido que ambos coincidieran en considerar la operación claramente beneficiosa para la caja andaluza. En consecuencia, el primero, que actualmente controla la entidad, no ha dudado en avalarla, en tanto que el segundo, que ya se ve como presidente in pectore, ha hecho lo propio con similar entusiasmo.

A partir de ahí Arenas, que sigue siendo un peso pesado en Génova, habría pedido a Juan Vicente Herrera que apoyara la alianza desde Castilla y León. Y en la misma dirección se ha movido Griñán ante el secretario autonómico socialista, Óscar López. Ello ha hecho posible el amplio respaldo a la fusión por parte de los consejeros de PP y PSOE en la caja de nuestra comunidad, con la única excepción de los tres representantes de la antigua Caja Duero que han querido lavar con una abstención la mala conciencia de sus capitulaciones anteriores. La conclusión es que en Castilla y León el gobierno del PP y la oposición socialista se han sometido sumisamente a la estrategia de sus correligionarios andaluces.

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Es verdad que desde un punto de vista territorialmente neutro la alianza entre estas dos cajas resulta óptima y eficiente. Primero porque la solvencia o capital básico que le falta a Caja España-Caja Duero le sobra a Unicaja. Y además de eso los mercados de ambas se complementan sin apenas so lapamientos en sus redes de oficinas. Pero estos parámetros no son los que venían siguiendo ni la Junta ni el PP y el PSOE de Castilla y León, que sin embargo ahora los han aceptado, cediendo la soberanía de nuestra primera entidad de ahorro a la caja andaluza.