editorial
Aena debe implicarse más en el Aeropuerto
El tortuoso itinerario del languideciente Aeropuerto de León está caracterizado por los altibajos. Tan pronto parece verse la luz con el anuncio de vuelos chárter de cara al verano como se entra de nuevo en el túnel del pesimismo con noticias demoledoras como la de que ha quedado desierto el concurso de Aena para adjudicar la cafetería del Aeropuerto. Nadie opta a un servicio que resulta fundamental para unas instalaciones de este tipo pero cuya rentabilidad es nula a juzgar por la espantada que dio el anterior concesionario a los 112 días de su apertura.
Ciertamente las reglas del mercado son las que son y en estos tiempos todos hacen muchos números antes de meterse en aventuras pero lo cierto es que Aena, como responsable directa de las instalaciones, debería tomar las riendas de este asunto que no es precisamente una anécdota. Bien al contrario se diría que las autoridades de la navegación aérea han tirado la toalla y no se implican en la medida que sería exigible en el progresivo despegue del Aeropuerto de La Virgen del Camino. Y esta falta de implicación se hace más patente al ponerla en relació n con los esfuerzos que están realizando últimamente las instituciones leonesas a través del consorcio del Aeropuerto. Esfuerzos tangibles para impulsar la oferta de vuelos chárter como se ha puesto de relieve esta misma semana al poner sobre la mesa 400.000 euros destinados a incentivar y promocionar estos vuelos.
Desde Aena se buscan alternativas al vacío que supone que un aeropuerto no disponga ni de cafetería, ni de restaurante, ni de tienda de prensa; pero no se sabe muy bien en qué tipo de alternativas se piensa a corto plazo más allá de reforzar los -˜servicios-™ que ofrecen las máquinas automáticas situadas en el hall de la terminal. La situación es realmente penosa y produce vergüenza pensar en la imagen que se da y en la contradicción que supone que en unas instalaciones en las que se ha realizado una inversión tan importante no puedan los viajeros sentarse tranquilamente a tomarse un café.