CON VIENTO FRESCO
Rebeliones
L os manifestantes del 15-M no son los únicos que cuestionan esta democracia coronada corrupta rebelándose contra el sistema de partidos. El sábado lo hacían muchos concejales de Izquierda Unida desoyendo a su dirección nacional, al votar o permitir con su abstención que el Partido Popular se hiciera con numerosas alcaldías en diferentes regiones, incluidas varias en nuestra provincia, como las de Cacabelos, Cabañas Raras y Fabero. Se trata de una verdadera rebelión democrática contra el discurso trasnochado e ideologizado de la dirección nacional que, por boca de Cayo Lara, hablaba de no permitir gobiernos de derechas en ninguna parte de España. Las asambleas locales de IU han desoído tales cantos de sirena, no ya por el ninguneo del PSOE durante años, sino porque saben que el objetivo hoy es limpiar la corrupción que se ha instalado en tantos y tantos ayuntamientos españoles.
El PSOE buscaba en IU, como siempre, salvar los muebles de una debacle electoral que, como veremos hoy, dejará en la intemperie, a miles de socialistas. Y lo hizo apelando a no se sabe qué política de izquierdas que supuestamente practican. No engañan a nadie, no por que no existan ideas y políticas de izquierda y derecha, sino porque en este caso tal discurso no es sino una ideología, en el sentido de falsa conciencia, que oculta el verdadero rostro de muchos ayuntamientos socialistas, donde la corrupción y el nepotismo son prácticas cotidianas. Eso la han sufrido los vecinos que han dado un vuelco a la situación con sus votos y lo saben los concejales de IU que, antes de pactar con el PSOE, exigen una verdadera catarsis de ese partido. Hay que sacar a la luz pública tal corrupción; las demandas inundan los juzgados, pero los vecinos queremos que se defiendan con su dinero y no con el nuestro, por eso nos rebelamos.
¿También tú, Vicente, viejo amigo, te has rebelado contra la vida y, callandito, te has ido discretamente, como tú eras? Como escribiera Philippe Ariès, el gran historiador de la muerte, ésta ya no es un hecho público, como lo fue durante siglos, sino privado. Nadie se prepara para morir, ni lo hace rodeado de sus deudos y amigos; ni el duelo constituye una manifestación pública de dolor hacia el ser querido, porque llorar en público no es de buen gusto. En esta sociedad que solo valora la vida y el hedonismo, la muerte, que es un fracaso, ha dejado de existir, es un tabú innombrable, por eso se oculta. Ni siquiera hay exequias o, si las hay, son asépticas, pues solo es lícito llorar en privado. Yo también me rebelo y, desnuda el alma, te diré públicamente que he sentido profundamente tu muerte. Ya no volveré a oir tu voz de tantos domingos durante tantos años urgiéndome este artículo. ¡Descansa en paz y que la tierra te sea leve!