AL TRASLUZ
Goleada Blues
Pobre Cultural, condenada a extinguirse como los dinosaurios, o a sobrevivir en un infierno de tercera. Esta tarde los culturalistas se manifiestan contra la desaparición del club. Para ellos, el descenso sería un duro golpe, pero, al menos, no el K.O definitivo. Mientras haya vida deportiva, hay esperanza de gol, dicen. A mí me parece una manifestación entrañable y bienintencionada, pero ingenua, en cuanto es una sociedad anónima en bancarrota. Usted y yo podemos encadenarnos a la puerta de Patatas Blas para que no cierre, pero sí el propietario así lo ha decidido, y que él y sus empleados me perdonen el ejemplo ficción sobre tan exitoso negocio, pues poco o nada podemos hacer, salvo comprárselo. Y no hay parné. Los leoneses sólo contamos con un gran estadio, en cuyo césped podrían aterrizar todas las naves de la Guerra de las Galaxias. Hay silbato, pero no pita. Gran paradoja.
La otra tarde, un señorín, como se dice aquí, me aseguró que tras su jubilación no se había marchado de León para así seguir los partidos de la Cultural. Este club es su patria chica, como la de muchos leoneses. Pero quizá a esta patria chica en cuestión se la añora mucho y se la visita poco. Sin dinero, ni victorias, ni suficientes seguidores que pasen por taquilla, todo se convierte en una respetable emoción insostenible. Muchos quisiéramos también que volviesen los cines de barrio, con su sesión continúa, las palomitas, el acomodador, el gallinero, la fila de los mancos-¦ pero, admitámoslo, como inversión sería intentar venderle curry a un pakistaní. Le gusta, claro, pero ya tiene.
«Que todo cambie, para que todo siga igual», sentencia el protagonista de El gatopardo . Pero ¿es lo más deseable en este caso? No, que todo cambie para mejorar. Ojalá se halle una solución, pues sus abnegados jugadores, caballeros del balón, merecen lo mejor. Porque en Tercera o en la nada, el nombre de un club histórico no es sólo la suma de sus letras, sino además, sí, gran patria chica. Por tanto, si ha de fallecer, que sea en casa, en la cama y rodeado del amor de los suyos. Y si ha de sobrevivir, que sea con dignidad, épica y coraje. Pobre Cultural goleada a sí misma. Aunque, ay, por unos mucho más que por otros.