CRÓNICAS BERCIANAS
Fuegos fatuos
E l nuevo alcalde de Fabero acaba de suprimir los fuegos artificiales de las fiestas de verano para costear la ocupación de dos albañiles municipales los próximos tres meses. Miles de faberenses se verán privados de una noche de esplendor en el cielo, pero un par de familias comerán caliente gracias a los diez mil euros del trueque del regidor. Frente a estos gestos públicos de interés y al precio que cotiza hoy un puesto de trabajo se entiende aún peor el silencio kafkiano ante la fuga masiva de empleo que se preludia en la macrofactoría de palas eólicas de LM en Ponferrada. Encoleriza que preocupe tan poco política y socialmente no ya en esta comarca, sino en la provincia e incluso en la comunidad. Resulta inconcebible e intolerable el mutis de las autoridades locales, pero también de las provinciales y de las autonómicas ante las trazas de deslocalización que se pintan no para una empresita de nada, sino para lo que ha sido uno de los bastiones de la ocupación laboral -”en buena parte juvenil-” dentro del sector industrial en el Bierzo.
Es cierto que la errática política energética de este Gobierno ha conducido a situaciones críticas a compañías como la multinacional danesa. Aunque resulta contradictorio que su destartalamiento coincida con el auge de otro conglomerado renovable, Vestas, al otro lado del Manzanal. Tan cierto como injustificable que la Junta de Castilla y León y en particular su consejero de Economía no estén moviendo ni un solo dedo para averiguar qué está ocurriendo en la fabricante de palas ponferradina para que frente a los 250 obreros a los que la compañía ofreció bajas incentivadas hayan sido finalmente casi cien más los que decidan saltar del barco por la borda, oliéndose el hundimiento.
Si Villanueva quisiera imitar al corregidor faberense para salvar los 340 empleos que se perderán en la fabricante eólica, en Valladolid no volverían a saber lo que es un espectáculo pirotécnico en no sé cuantas décadas. El drama para esta comarca, con el asentimiento de toda su sociedad, es que donde el primer edil de un pueblín sacrifica los fuegos de artificio por dos paletas , el consejero de Economía sólo ve fuegos fatuos entre el desmantelamiento de una superfactoría como la de Santo Tomás de las Ollas. Tal vez sean los espíritus de los 1.200 operarios que hace dos años curraban en la misma.