editorial
Los ERE marcan el paso a la crisis
La crisis se está cebando con las clases trabajadoras. A ellos, a los trabajadores, es a los que la grave situación económica está poniendo en jaque. León cuenta en la actualidad con casi 36.000 parados y eso gracias al descenso en el número de desempleados de los últimos dos meses. Pero existen otros casos, que no glosan las estadísticas del paro: los de aquellos que viven sujetos a Expedientes de Regulación de Empleo. Es verdad, que siguen manteniendo su empleo, que siguen percibiendo un sueldo a final de mes, pero la realidad demuestra que si la cuerda se sigue tensando acabará por romperse por su extremo y el siguiente paso será ir al paro de forma definitiva.
Los ERE, ese recurso que utilizan las empresas para tratar de sortear la crisis económica, sirven para que el trabajador mantenga su empleo, pero entre tanto va perdiendo derechos en el Inem, tantos como meses estén inmersos en la lista del paro. Las empresas mantienen su actividad a medio gas, para así ganar tiempo y los trabajadores, aunque no todos y en todos los casos, conservan el puesto que tenían antes del expediente. El problema reside cuando esta medida, que nace para situación graves de pérdidas económicas, es utilizada por los empresarios sin control. Es ahí donde deben estar vigilantes las autoridades laborales, para no permitir los desmanes que se han producido en algún caso.
Más de 2.000 leoneses en sus casas y sin poder desarrollar su actividad laboral por estar inmersos en un ERE —944 sólo en lo que va de año— son muchos y demuestran que la crisis económica clava con fuerza sus garras en la clase media y marcan el paso de la economía leonesa que ya tiembla porque muchas de sus más importantes industrias, aquellas que más empleo han generado en el últimos años, están inmersas o amenazan con estarlo en Expedientes de Regulación de Empleo. Y eso, en una provincia donde la gran industria brilla por su ausencia y donde el motor de su economía estaba basado casi en su totalidad en la construcción es aún mucho más grave. Los políticos deberían tomar nota y actuar ya.