La opiniÓndel lector
Paquina, guapa, nos ahoga el dolor
Aunque no demasiado practicante, soy creyente. Pero cuando recibes un mazazo tan despiadado como es perder un ser querido, rebosante de salud, alegría y bondad hacia todos, y siempre al lado de su marido, del que fue su mejor consejera, y agenda informativa, así como su gran copiloto, en el coche, que nunca llegara tarde a sus citas, pues Paquina se orientaba siempre en cualquier sitio que se encontrara… Luego llegó la cruel enfermedad, contra la que luchó con valentía y denuedo, visitando los mejores médicos y haciendo viajes continuos a Madrid, con su esposo arropándola hasta que su cuerpo no aguantó más. Tuvo coraje y dignadad hasta el final. Supongo que la justicia divina, compense allá arriba a los que siendo buenos, no merecieron morir tan tristemente. Ahora que la gente se separa, cuando se casa, por motivos insignificantes, dejando muchas veces rotas la unidad familiar se valora mucho más a los matrimonios que duran toda la vida, no por conveniencia sino por el cariño que se tienen uno al otro.
Aquí la pérdida de uno de ellos causa un enorme dolor al que queda. Paquina era hija unica y huérfana de su padre que murió joven cuando ella era muy niña. Se casó muy joven con mi hermano, del que siempre estuvo enamorada y a la vez correspondida. Pronto se hizo querer por mis cuatro hermanas y mi esposa y demás cuñados, siendo todos una familia muy unida en las penas y las alegrías.
El desconsuelo es muy grande para todos, en especial para su esposo y los cuatro hijos y cónyuges y de los seis nietos. En octubre cumplía 70 años y en noviembre hacíaan las bodas de oro que habían pensado celebrar con sus seres queridos. No le dio tiempo por poco, pero sí le dio tiempo para dejar una huella imborrable de cariño hacía todos los que la conocimos, que perdurará para siempre en nuestras vidas. ¡Paquina!, siempre estarás en nuestros recuerdos y oraciones. ¡Ánimo Enrique!