EDITORIAL
El caso de Cacabelos no tiene fin
El Ayuntamiento de Cacabelos está sumido en una crisis de la que parece no salir. A la intervención, solicitada hasta en tres ocasiones por la juez del número 6 de Ponferrada, se suman ahora los más de cuatro millones que el ex alcalde socialista, José Manuel Sánchez, pagó sin factura o sin asentamiento contable en los peridos presupuestarios del 2007 y del 2008. El Pleno de ayer sirvió para descubrir este despilfarro, que se remitió al Ministerio de Economía, a la Consejería de Economía y Empleo, al Consejo de Cuentas y al Tribunal de Cuentas. La decisión se tomó por unanimidad, incluso con los votos a favor del PSOE. Pero este voto no puede poner en sombra la realidad que se está revelando en el consistorio berciano: el descontrol en las cuentas municipales durante los últimos años, que justamente coinciden con el mandato del ex regidor del PSOE.
Un regidor que ayer, en el transcurso de la sesión plenaria, echó la culpa de esta falta de control contable a los funcionarios. Esa es una acusación muy grave, pero el ex alcalde debería saber que el hecho de que pueda ser cierta, que está por demostrar —no presentó ni una sola prueba—, no le exime a él de su responsabilidad como alcalde en ese momento y, por tanto, máxima autoridad del Ayuntamiento. Un alcalde debe velar porque los concejales y todos los funcionarios cumplan con la norma y si descubre que uno no lo está haciendo actuar y sancionarlo, atendiendo también a esa norma. Por eso no vale que trate de echar balones fuera para lanzarlos contra los funcionarios. José Manuel Sánchez era el alcalde en esos años y él debe explicar por qué no están esas facturas y esos asientos contables.
La política es la gestión de las cosa pública, o lo que es lo mismo la gestión de lo que es de todos los ciudadanos, aquellos que con sus impuestos mantienen a un Ayuntamiento. Unos ciudadanos que merecen saber qué se ha hecho con ese dinero, con el público, para qué se ha destinado y en base a qué se ha pagado. A eso se le llama gestionar. Cacabelos, sus ciudadanos, merecen que todo esto se aclare y que acabe de una vez por todas.