Diario de León
Publicado por
maría teresa mata
León

Creado:

Actualizado:

El pasado día 23, el presidente Zapatero llevó a convalidar al Congreso un Decreto Ley que contiene una serie de medidas anticrisis, por enésima vez.

Entre ellas figura la bajada temporal del tipo de gravamen del IVA en la compra de vivienda nueva que pasa del tipo reducido del 8% al superreducido del 4%, con el objetivo, según dice el propio Ejecutivo de «dar salida al stock de vivienda y reactivar un sector como el de la construcción».

Las bajadas de impuestos siempre son bien recibidas pero en este caso concreto una cosa es lo que parece y otra cosa el calado real de la nueva ocurrencia del Gobierno del PSOE que no va a conseguir el efecto deseado en la fiscalidad aplicable a la vivienda necesitada, como tantos otros ámbitos, de una profunda reforma.

Se podría pensar que la vicepresidenta Salgado tiene razón cuando afirma que la referida bajada del IVA tendrá un impacto neto «positivo» en la recaudación de IVA por venta de viviendas, ya que los ingresos por las casas que no se venden son «cero». El razonamiento habrá requerido sesudas cavilaciones de los técnicos de Hacienda, pero no puede ser la justificación última que requiere una medida de esta naturaleza; y mucho menos, que la venta de viviendas que ahora están en el balance de las entidades financieras permitirá la liberación de crédito que, a la vista de lo ocurrido hasta la fecha, resulta más que dudoso y de un optimismo sin límites muy propio del Ejecutivo.

Es cierto que tenemos un preocupante stock de viviendas vacías, y que muchas de ellas están en manos de bancos y cajas, pero hay que aclarar que a la mayoría no les resulta aplicable esta previsión porque, pese a no haberse estrenado, no tienen la consideración de viviendas nuevas a los efectos del IVA. Para que este impuesto y su correspondiente rebaja resulten de aplicación debe tratarse de la «primera entrega» que es la del promotor o constructor a la entidad bancaria ante una situación de crisis, realidad más que habitual y de la que proceden la mayoría de viviendas a las que parece referirse la vicepresidenta. En el siguiente paso, cuando el banco venda esa vivienda al particular, tributará como vivienda de segunda mano en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales cuya recaudación corresponde a las Comunidades autónomas, y que oscila entre el 7 y 8%.

A ver si al final resulta que esta disposición el Gobierno acaba favoreciendo más a las Entidades financieras que a los ciudadanos particulares. No es eso lo que nos ha contado la Ministra Salgado o, al menos, ha omitido la letra pequeña que es la que desgraciadamente nos introduce en la efectividad real de la ocurrencia.

Hasta aquí, resulta más que cuestionable esta nueva ingeniosidad del Ejecutivo; pero todavía hay más.

En un sistema donde nuestra Constitución ampara tanto el derecho de acceso a una vivienda digna (artículo 47) como el derecho a un sistema tributario justo (artículo 31), no debería plantearse una bajada impositiva como la ahora aprobada sin encuadrarla en una reforma mucho más amplia de la fiscalidad de la vivienda porque no garantiza el cumplimiento de estos postulados constitucionales.

El derecho de acceso a la vivienda, bien entendido, impone aplicar esta medida únicamente a la vivienda habitual. La justicia tributaria, por su parte, exige muchas mas cosas. Desde el principio de capacidad económica, tener en cuenta parámetros como el valor de las viviendas a las que se aplica, estableciendo determinados límites y no la tabula rasa que ahora se propone; desde el principio de igualdad tributaria evitar el trato discriminatorio de la vivienda usada, con una fiscalidad más gravosa que aumentará las trabas que los particulares ya tienen cuando tratan de vender sus casas.

Y todo ello aderezado con el problema que se les avecina a las Comunidades Autónomas que se pueden ver obligadas a replantear el tipo impositivo aplicable en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales a la baja, en una época de escasez de ingresos, en aras a no generar mayores distorsiones en el mercado de vivienda cuando nadie ha contado con su opinión.

En fin, y como se dice, se ha abierto la caja de Pandora.

tracking