PANORAMA
Ricos y bancos
Llegando al punto de salida. Después de tanto hablar de la democracia bonita, de la política ‘cool’, de los nuevos derechos, ahora llega Rubalcaba sí y, con la ayuda de Blanco y de un Alfonso Guerra al que Rodiezmo le produce el mismo efecto que las espinacas a Popeye, nos sacan a pasear el enfrentamiento entre el partido de los pobres y el partido de los ricos, entre el partido de los desfavorecidos y el de los explotadores. Y leña a los bancos, que son lo peor.
Rubalcaba sí nos dice que solo va a hacer dos cambios en los impuestos: un impuesto especial para los bancos y otro para los ricos. Lo dice porque ricos y bancos son los objetos fóbicos facilones en esta crisis y hay que ir por ellos si no para ganar votos, al menos para mantener la fidelidad de los incondicionales. Vale. Pero que entendamos las razones instrumentales que llevan a estas propuestas no nos debe evitar el trabajo intelectual de desmontar la falacia en que se basan ambas.
Sobre el impuesto a los ricos dice Rubalcaba que los que más tienen deben contribuir más a ayudar a todos a salir de la crisis.
Parecería impecable de no ser porque —hasta donde sabemos— los que más tienen ya contribuyen más tanto en términos absolutos como en términos relativos a través de la progresividad de los impuestos directos. En realidad lo que quiere decir Rubalcaba es que los ricos se merecen un castigo adicional por serlo.
De nuevo impecable, si no fuera porque a lo que obligan esas ayudas es a devolverlas (con sus intereses) a quienes las han recibido. Y como quienes las han recibido son, casi exclusivamente, las Cajas y no los Bancos, y las han recibido porque están más tiesas que la mojama, ya me contará a mí RbCb cómo cree que van a pagar un impuesto especial esas criaturas. No es posible. En realidad, lo que quiere decir es que paguen los bancos, aunque no hayan recibido un euro público, porque para eso son los malos de la película. No es nada personal, solo negocios. Y todo eso, dice nuestro hombre, para dedicar los 2.500 millones de euros a crear empleo. Grandioso. Hasta ahora no hay evidencia alguna de la relación entre aumentar impuestos y crear empleo, pero parece ser que esa es la piedra filosofal que el químico—candidato nos anunciaba, su bala de plata, su ungüento mágico. Y es que, como dice el vídeo, este hombre es muy listo.