León

Creado:

Actualizado:

No voy a volver a escribir sobre el procurador del Común, pero creo que tras su actuación como espontáneo en el mundo del arte su insignificancia resulta obvia. Que se ponga a arbitrar de manera parcial emulando a un crítico de la nada, dando y quitando patentes de corso a los creadores revela su irrelevancia. Resulta demasiado trivial y no hay que darle más protagonismo si no es para volver a demostrar que un chiringuito dedicado a censurar la representación artística resulta demasiado caro. Supongo que si le preguntaran por el arte respondería como en Museo Coconut: «Morirte de frío». No es a eso a lo que quiero referirme. Tampoco al juez que sentencia que un analfabeto maltratador es capaz de gritar zorra como sinónimo de astuta. Supongo que del Olmo cree que la loba que amamantó a Rómulo y Remo venía de lo más profundo del bosque. Es lo que tiene la inocencia judicial.

Lo que hoy me seduce es pensar qué va a ser de la sanidad pública, ahora que las listas de espera comienzan a eternizarse (meses para tumores cancerígenos), las farmacéuticas amenazan con no proporcionar medicamentos y las consultas podrían quedarse en meros cuestionarios. Que el sistema público de salud es insostenible en sus actuales parámetros no es algo que esté en discusión. Durante años se ha gestionado como si del maná se tratara, siguiendo las pautas marcadas por la corrección política más tontuna. Así, se contrataron más gerentes que médicos, se permitió que los pacientes hicieran un uso indiscriminado de las urgencias, se firmaron recetas como si de placebo se tratara, en un festín de Babette en el que parecía que las medicinas tenían coste cero, se dio la espalda a la evidencia de que el gratis total no existe, de que todo sale de nuestros impuestos y de que la bondad no se puede legislar.

España se convirtió en el paraíso de las vacaciones médicas de ciudadanos de medio mundo. Ahora, la lista de impagados ya no nos permite adquirir a cuenta. Dicen que se están empezando a comprar prótesis a China ante la negativa de los proveedores habituales a seguir ejerciendo la caridad. Habrá que empezar a gestionar con la cabeza y no por miedo a las portadas. El buenismo lleva a la ruina. Un hospital no es un hotel. ¿Por qué, por ejemplo, no se cobran las comidas? ¿Por qué la medicina privada resulta rentable? Y lo que es más ¿Por qué hay que hablar de dos sistemas de salud cuando el enfermo es el mismo? 1397124194

Cargando contenidos...