Diario de León
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El fuego llegó ayer a dos de los espacios naturales más relevantes que tiene la provincia. Ardió La Cabrera —no es la primera vez este año— y ardieron los Ancares. De nuevo se repitió la triste imagen de cada otoño y la desolación llegó hasta la reserva natural que comparten las provincias de León y Lugo. Y es que para la limpieza de pastizales y de sotos se sigue recurriendo al fuego y un año más los Ancares ofrecieron ayer la triste imagen de la devastación de sus montes.

Éste no ha sido hasta el momento uno de los peores años para la provincia de León en materia de incendios pero de nuevo han sido numerosos los puntos que se han visto afectados por la acción de los pirómanos y especialmente por la quema de los imprudentes que siguen creyendo que el fuego es el mejor recurso para la explotación de los montes.

Y ahí es donde surge el principal problema. En unos tiempos en los que el dinero de las arcas públicas escasea, cada año se gastan cantidades realmente importantes de fondos para conseguir apagar esos fuegos que sólo en un número realmente bajo son producto de la casualidad mientras que la mayoría son productos de la mala fe o de la negligencia de quiénes buscan un presunto beneficio a corto plazo generado por la limpieza de esos montes.

Y es que con apagar el fuego no basta y ese debe ser el planteamiento con el que se tiene que afrontar el problema en la provincia de León, porque está claro que debe afrontarse desde la raíz. Es verdad que se han dado pasos en este sentido pero debe ahondarse en el camino para favorecer que el mundo rural reciba verdaderos beneficios del monte si no arde para que sus habitantes sean los primeros en luchar en primera línea contra aquellos que usan el fuego y acaban arrasando los montes. Hay que articular unos beneficios que lleguen a la población de la manera más directa posible como ocurre en otras zonas donde es el propio pueblo el que custodia su mejor tesoro frente a quienes en muchos casos siguen actuando con la impunidad y el silencio de esos mismos habitantes de la zona.

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