AQUÍ TE ESPERO
Triste, no broma
Puede parecer una broma, pero no lo es. Hemos llegado a un punto de sinrazón en el que intentan hacernos creer que lo lógico es actuar según unas normas, un protocolo que se dice ahora. Y no, por mucho que lo repitan eso no es lo correcto. En aras de las sinergias y otras muchas cosas que los teóricos se inventan para poder vivir de ello, se nos dice que es mejor (bueno, nunca dicen que es mejor, sino más barato. Y ya se sabe que el menor coste tiene un plus de bondad) que si tenemos una emergencia y al lado hay un policía no debemos acudir a él. Lo correcto es llamar al 112, y así desde Pucela, una persona que no tiene ni idea de donde está la calle que le decimos, coge la lista de protocolos y mira a ver qué es lo que tiene que hacer para resolver el problema. De locos. Pero es lo que tenemos. Lo que nos dan con nuestro dinero. Así de bien lo administran. Dicen que para evitar sobrecostes y para no duplicar funciones (por los visto las funciones no se pueden duplicar, pero los funcionarios sí).
Algún día va a pasar algo suficientemente grave y tendremos que lamentarlo. No como el fuego que casi quema la UME, mientras sus efectivos estaban efectivamente contemplando el humo al lado del teléfono por si el protocolo les requería.
Y cuando volvió la otra brigada de la UME que estaba fuera del acuartelamiento y se encontró con el fuego al lado de la carretera, actuó apagándolo. Y se saltó las normas, lo que supongo habrá creado más de un problema para justificar el tiempo de actuación y los medios empleados en un incendio que no estaba previsto apagar, pero que quemaba como cualquier otro. Esta brigada actuó como siempre se ha hecho, sin esperar que se lo dijeran por el walkie . Pero ya se sabe que esos impulsos y decisiones no son buenos, que hay que esperar que te lo mande alguien que está a muchos kilómetros de distancia y que no tiene ni idea de la orografía del terreno, de dónde sopla el viento y de hacia dónde va el fuego.
Por eso pasa lo que pasa, porque desde un despacho se toman decisiones que corresponden a los técnicos. En los despachos deben preocuparse de que haya presupuesto para poder contar con los medios necesarios. Pero que no quieran ser dios porque hagan protocolos de diez normas que está prohibido saltarse, so pena de pecado contra la estupidez humana.