La opinión del lector
En momentos de crisis nacen como hongos los «listillos». Es muy importante el limitarles las posibilidades y evitar que aprovechen cualquier ocasión para beneficiarse a nuestra costa. Con el presente escrito, intento poner de manifiesto, aunque quizás esté equivocado, una queja y propuesta para mejorar la venta de medicamentos.
Antes cuando íbamos a comprar algún medicamento a las farmacias, en la misma cajetilla iba el precio. Hoy en día, y no sé por qué, no viene reflejado. Antes yo sabía lo que me podía cobrar el mancebo con sólo mirar el precio en la caja, ahora no, por lo que me pueden cobrar lo que quieran pues me entregan el ticket de caja exclusivamente. En el cual sólo se refleja la cantidad que me han cobrado y, además, sin hacer referencia a lo que me han vendido. De tal modo que si yo tuviera que hacer alguna reclamación por el medicamento, no la podría hacer ya que no podría demostrar que me han vendido ese medicamento.
Ese sistema me parece fatal, por lo que se tendría que acotar la posibilidad de que algún «espabilao» tenga tentaciones. Creo que el precio de los medicamentos, al ser un bien común, no se puede dejar al libre albedrío del expendedor. Un fármaco expedido en Madrid debe tener el mismo precio que en un pueblecito recóndito de Galicia, por ejemplo. Además creo que se debería imprimir tres cosas en las cajas, a saber, una, el precio del medicamento. Dos, una leyenda de aviso en las cajas de medicamentos, al igual que en las cajetillas de tabaco: «Los medicamentos son caros y peligrosos, no malgastar. Aunque tú puedas, España no puede». Y tres, de modo muy visible y con letras grandes la fecha de caducidad.
Resumiendo, no quiero decir que nos roben, pero si tenemos en cuenta la evidencia de que la picaresca es un estado latente en la idiosincrasia del español, y si la practican los políticos, empresarios, constructores, etc. ¿por qué no lo puede hacer algún que otro farmacéutico? «Evita la ocasión y evitarás el peligro», del sabio refranero español.
Víctor Mengual. LEÓN