PANORAMA
Sesión de control al Gobierno
Cerca de 11 millones de espectadores siguieron el debate entre Rubalcaba y Rajoy a través de la televisión. La medición no incluye a quienes lo siguieron por la radio o en las redes sociales. En el anterior debate (Zapatero-Rajoy) fueron 13 millones los telespectadores. ¿Qué nos indican estas cifras? En primer lugar, que la política interesa. Sea como reflejo de la crisis que padecemos, sea por obra de otro tipo de impulsos, lo cierto es que la gente no se desentiende de la cosa pública. En ese sentido, el debate habría cumplido uno de sus cometidos: hablar a la gente de los problemas que tiene, no de los líos en los que andan metidos los políticos.
De ahí que la intervención de estuviera centrada en el paro, su origen, consecuencias —cinco millones de vidas angustiadas— y posibles formas de atajarlo caso de ganar el PP las elecciones, mientras que Rubalcaba, antiguo miembro del Gobierno que no supo acertar con las medidas para enfrentar la descomunal caída del empleo, optara por atacar a su rival con preguntas más propias de un aspirante a gobernar. Por decirlo gráficamente: Rubalcaba debutó como líder de la futura oposición parlamentaria avanzando la que, si las encuestas no se equivocan, serán las sesiones de control al Gobierno de Rajoy. El debate fue ilustrativo porque Rubalcaba dio por sentado que Rajoy sería el próximo inquilino de La Moncloa, situándose él, ya, en el papel de líder de una oposición necesitada de un buen Grupo Parlamentario. Por eso se dirigió a su parroquia animándola a que el día 20 no se quede en casa.