La opinión del lector
¿Apoyo a las pymes?
La historia que narro no es un caso aislado. Hace unos cinco años, estando en el paro y viendo las pocas salidas que tenía León para encontrar trabajo, decidí abrir un comercio en un barrio de León. He pasado los últimos años intentando sobrevivir, y no me quejo, porque, me he mantenido a flote. Hace poco más de un mes, decidí trasladar mi pequeño negocio, a una posible mejor zona. Encontré un local y con la ayuda de familiares y amigos pude emprender mi nuevo proyecto. Comencé con el papeleo, así que, me acerque al Ayuntamiento a pedir información para el traslado. Me entregaron una solicitud y me informaron de los documentos que debía presentar y la tasa que debía abonar para obtener la licencia de apertura. Pregunte: —¿y con esto que hago?— señalando mi antigua licencia.
—Nada—, fue su respuesta.
Entregué todo, como me habían indicado y suspiré pensado: —que bien un papel menos!—. Los que se mueven con temas burocráticos saben a qué me refiero.
Poco después recibí el impuesto de la recogida de basura del local que había dejado.
—Bueno, —pensé— habrá habido un error. Volví al Ayuntamiento para aclararlo. Y me dicen: —usted no ha pedido la baja.
—¿Qué baja?— me pregunté.
Rápidamente tu cerebro rebobina, y recuerdas aquel día en el que preguntaste por la información necesaria para el traslado del negocio.
Entonces, te ofendes, te sientes estúpida. Por no haber caído en la cuenta de que, presuntamente, las autoridades actúan con muy mala fe y no informan para obtener sus propios beneficios a costa de lo que sea y/o de quien sea.
Ahora, queridas amigas y amigos también, presuntamente, me acusan de haber instalado en la fachada de mi nuevo establecimiento un toldo y un rótulo sin haber pedido la oportuna licencia de obras, amenazando con multa (que puede ser de 600 euros a 3.000 euros). Cuando lo único que he hecho es tapar, con una pegatina, el rotulo ya existente, porque no pude quitarlo, el dibujo de un ratón mordiendo un queso con el nombre del anterior comercio, que era, de embutidos. Y mi negocio es de regalo y complementos.
Ahora entiendo cuando salen en los medios de comunicación diciendo: «Queridos ciudadanos y ciudadanas. Hemos conseguido llenar las arcas de aquellos que las dejaron vacías».
En ese momento, los allí reunidos aplauden, vuelan banderines, vitorean a su líder y todo es una fiesta maravillosa.
Mientras mis paisanos y paisanas por culpa de unos y otros con la soga al cuello intentando salir del atolladero en el que estamos, trabajando y manteniendo la calma cuando nos intentan apretar un poco más la soga, para no ahogarnos.
¿lgualdad para todos? ¿Ayuda a pymes y Emprendedores? El opinar es libre igual que el temor. Gracias a Dios lo segundo ya lo he dejado.
Beatriz Puente Martínez. LEÓN