CON VIENTO FRESCO
Renovar el discurso
Tiene razón Isabel Carrasco al sentirse orgullosa de los datos electorales del pasado 20-N. El PP leonés ganó con holgura y obtuvo una diferencia de 18 puntos respecto al PSOE. Pero esa victoria no supone un gran crecimiento cuantitativo, pues el PP sólo obtuvo 7.876 votos más que en el 2008, como tampoco sube mucho el PP en la comunidad, apenas 4.000 votos (lo que quere decir que en algunas provincias los perdió) ni en el ámbito nacional (500.000 votos), pese a que sus algo más de diez millones de votos le proporcionen, en este caso, mayoría absoluta de diputados. La razón, como sabemos, está en los más de cuatro millones de votos perdidos por los socialistas, de los cuales más de la mitad se han quedado en casa, y casi dos millones se fueron al PP, IU y UPyD. Los del PSOE han castigado a sus dirigentes con la abstención lo que, dentro de lo que cabe, es un signo de fidelidad de sus bases.
Isabel Carrasco puede sentirse orgullosa pero su victoria está en los 67.257 votos perdidos por el PSOE, muchos de los cuales están relacionados con la imagen profundamente negativa de unos políticos socialistas a los que se les vio el plumero. Sin los affaires de Francisco Fernández en su millonaria indemnización, la colocación a dedo de Belén Fernández en la Ciuden y el de su compañero Ibán González con lo de las dietas de desplazamiento, la cosa podía tener otro sesgo. Pero las cosas son como son, y los casos poco ejemplares de políticos que deberían dar ejemplo de honestidad se toleran mal por una ciudadanía atenazada por el paro y las deudas. Quizá por eso, el malestar en el PSOE leonés tras los resultados alcanza cotas tan elevadas; siempre es más fácil cargar las culpas a otros que buscar las causas del declive del socialismo leonés. No deberían rasgarse las vestiduras tan estentóreamente pues también otros tienen culpa en lo sucedido.
Ahora los llamados críticos sacan las navajas para cortar cabezas y hablan de la necesidad de una renovación del partido, quieren estar en la gestora que creará Oscar López en unos días. Resulta difícil de creer que personas que llevan tantos años en política, que están tan implicados en el desastre electoral del PSOE como la dirección, se presenten como la renovación. Si Rubalcaba, Chacón y José Blanco son el pasado a nivel nacional, no creo que los Martínez, Jiménez o Canedo, por señalar algunos nombres, constituyan las bases sobre las que renovar el PSOE leonés. Los socialistas no sólo tienen un problema de renovación generacional, lo tienen por un discurso sectario y anticuado que ya no se sostiene. Tienen prisas, y no veo porqué, ahora que lo han perdido casi todo; lo que necesitan es más debate y reflexión sobre las bases ideológicas y el programa, y no una salida en falso a lo Lampedusa.