EN BLANCO
Real Bierzo
A veces los dioses del fútbol son benéficos, y en esta ocasión ha salido cara para la Deportiva Ponferradina, ya dispuesta a afrontar la eliminatoria copera con el Real Madrid. A decir de algunos, se trata de la más alta ocasión que vieron los siglos, balompédicamente hablando. Como no podía ser menos, el encuentro ha alterado el pulso de la vida berciana, con la afición dispuesta a tocar a rebato para ayudar a los nuestros en sus logros de victoria. Siempre que se habla de fútbol recurrimos al mister Pepín Muñiz, el más acreditado de los gurús locales, que en estos momentos se encuentra inmerso en la redacción de la obra La Biblia del Balón , con otros expertos como José María García. Su colaboración en este libro definitivo se centra en un tema de especial complejidad: «La infamante soledad del portero ante el penalty». También corren rumores de que se le ha ofrecido el cargo de seleccionador de las Islas Fidji, de cara al próximo Torneo Interlagos. Pero de momento este hombre que tiene un esférico entre ceja y ceja se encuentra en León, preparado para viajar a Ponferrada y vivir el partido del siglo.
«El fútbol es igual que la vida, asegura, importa tanto el talento como la suerte y la picardía». Con semejante convicción ha diseñado una serie de trucos basados en la idiosincrasia berciana que pueden ayudar al once local. «Cuando los equipos salten al campo, en la megafonía debe sonar un himno rockero del alcalde Estanga para que los muchachos sientan bombear por sus venas la adictiva gasolina del gol». Aún hay más: «Habría que cambiar en el vestuario del Madrid el linimento por cerezas al marrasquino de esas de Prada, con la intención de que la fábrica del medio campo blanca se acogote. Y con el propósito de asegurar la concentración de los nuestros, nada mejor que una bebida hechicera de Pharmadus que despeje las telarañas de su mente. Así sea tanto en el césped como en el cielo».