Diario de León
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Felipe Fernández de Mata. madridAntonio Arias Terrado. toreno
León

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El cometa de los Magos

Lo que ahora describo sucedió hace ya varios años. La figura de los Reyes Magos está sólidamente asentada en mi familia. Forma parte del tesoro inmaterial de las tradiciones que recibimos de nuestros padres y pasamos cuidadosamente a nuestros hijos. Pero nunca tuve ninguna idea concreta sobre esos personajes, aceptando como veraz lo que en mi casa y en mi tierra siempre se consideró sobre ellos.

Esta pequeña historia, es real y sucedió con la secuencia temporal que les explico ahora. En abril de 1997 vi por primera vez en una límpida noche del Mediterráneo español un cometa enorme, que parecía estar inmóvil en el cielo, con su cabeza, como una gran bola blanca, y su larga cola perfectamente visibles. Se nombre era Hale-Boop y estaba pasando a más de cien millones de kilómetros de la tierra. Los expertos dijeron entonces que la próxima vez que nos visitará será dentro de cuatro mil años. ¿Sería aquella la estrella que vieron los Reyes Magos u otra similar? ¿Pudo ser una señal anunciando que algo iba a ocurrir? No faltaron por entonces muchas voces que en efecto anunciaban que aquella era una señal premonitoria de no sé cuantas catástrofes.

A finales de aquel abril, ésta vez desde la casa de uno de mis hermanos en Villalba pudimos ver de nuevo el cometa en una noche limpísima. Estaba quieto, estático, señalaba algo, y era como la cabeza de una flecha que apuntaba en alguna dirección.

Mi hermano, un estudioso de estos fenómenos del cosmos, me explicó que se dirigía hacia la Tierra, hacia nosotros, aunque lógicamente su trayectoria no tendría un punto de colisión con nuestro planeta. Sin embargo, aquel inquietante objeto parecía apuntarnos. ¿Qué hacía en abril o mayo el cometa de los Reyes Magos? La asociación, aunque inapropiada era muy sencilla, y hablamos sobre las posibilidades de que aquel objeto espacial errante, bellísimo, hubiera sido el mismo que dos mil años antes guiara el viaje de unos lejanos magos…

Unos días más tarde, a principios de mayo, adquirí en el madrileño Rastro un viejo ejemplar del periódico Pueblo del 20 de Julio de 1964.

¿Porqué lo compré? ¿Por qué aquel número precisamente? Nunca he llegado a saberlo. En su interior se narraba la historia de la arqueta maravillosa que lleva más de ochocientos años en el altar mayor de la Catedral de Colonia. Dentro de ella se hallan los restos de los tres Reyes Magos que pasaron de Bizancio a Milán y en el año 1164 llegaron a Colonia. Nunca la había leído, no conocía esa historia y jamás había estado en Colonia.

Solamente unos días después, uno de los grupos de trabajo a los que pertenecía, organizó una reunión por primera vez precisamente en Colonia, y naturalmente, fui a la Catedral. Como vengo explicando, aquel era un año especial, y una serie de curiosas coincidencias o de hechos aparentemente casuales me habían terminado guiando hasta el lugar donde reposaban los mismísimos Reyes Magos.

Aquel fue para mí el año del Cometa. ¿Qué me anunciaba? ¿Qué mensaje traía el cometa de los Reyes Magos? ¿Cómo pudo enseñarme el camino que lleva a Colonia, en una de las más sorprendentes peregrinaciones no buscadas de mi vida? Como dijo un buen amigo egipcio, en otra situación no menos sorprendente, «¡el destino!».

El ambulatorio más grande del mundo

El que fuera proyectado como hospital de Villablino por los arquitectos Tonet Suyer y Francisco Varela, cuyo promotor fuera el Ayuntamiento de Villablino y con un presupuesto de 1.500 millones de pesetas, hoy es un centro de salud de 8.500 m2. Una gran parte se dedica a geriatría, urgencias, radiología, consultas externas y poco más. En aquella época en que la situación era más boyante si se hubiera gestionado en condiciones, hubiera liberado al Hospital del Bierzo del atasco de pacientes que sufre muchas veces.

El lugar es perfecto, en una zona laderosa y con un paisaje estupendo, aparte de sano. Deberían de comprender que desde Villablino a Ponferrada hay 63 km y a León 100 km. Por desgracia hubo gente que no llegó a tiempo por no tener los servicios esenciales de cirugía, y eso es injusto en una sociedad democrática como la nuestra. Ahora, menos mal que se dispone de helicóptero, pero deberían retocar un poco más el servicio de emergencias. Esperemos que no lleguen los recortes a este, ahora llamado Centro de Salud Valle de Laciana. Mucha gente depende de León y Ponferrada en caso de hospitalización y tienen que desplazarse mucho. Por último pediría a quien procediera que haya una mayor igualdad en los servicios a los ciudadanos, ya que para los impuestos también nos la exigen. Gracias.

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