editorial
No se puede desmantelar Elmar gratis
Pescapuerta sólo puso ayer sobre la mesa la esquela de Elmar en su reunión con el comité de empresa. El único planteamiento del grupo gallego pasa por la liquidación de la factoría del polígono de Onzonilla con un ERE con el que pretende evitar mayores gastos. Los beneficios para Pescapuerta son evidentes porque entre otros cosas se lleva el gran activo de la que aún es una de las industrias leonesas más relevantes, la marca Elmar. Y el objetivo de Pescapuerta es conseguir el desmantelamiento de todo el resto con el mínimo gasto posible.
El ERE planteado desde Pescapuerta para liquidar la factoría leonesa no puede ser aceptado sin más por el Ministerio de Trabajo, competente en este caso por afectar a más de una comunidad autónoma. Ni la autoridad laboral ni la sociedad leonesa pueden dar por bueno que el grupo gallego se lleve la producción y la marca a través de un ERE que lo único que pretende es destruir puestos de trabajo. Pescapuerta, que controla Elmar desde el 2009, pretende con su ERE despedir a 200 empleados con una indemnización de 20 días por año trabajado hasta un máximo de doce. Este planteamiento es inaceptable porque además buena parte de la plantilla tienen incluso más años de antigüedad.
Desmantelar la factoría de Onzonilla —para convertirla en un mero centro de distribución con 20 empleados— y llevarse la marca no puede ser la solución. Y mucho menos sin escuchar a todas las partes. El comité de empresa hizo público ayer que Pescapuerta ni siquiera ha querido escuchar la propuesta de viabilidad que se plantea desde la Junta de Castilla y León.
Todo apunta a que la postura del grupo gallego permanecerá inamovible pero entonces también debe ser igual la de las administraciones. Ni una sola facilidad para que el desmantelamiento del Elmar le salga gratis a Pescapuerta.