Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Villaquilambre ha presentado su Escuela de Rock. ¿Una localidad poco cosmopolita para tal menester? Según. Gran parte de los cantantes y músicos estadounidenses o ingleses formaron sus primeros grupos en los colegios y en las parroquias de sus respectivos barrios obreros. Rock es hoy una palabra infinita, toda una enciclopedia de matices en sí misma; más que un estilo musical con fronteras definidas, un vitalismo. Hasta los rockeros más rebeldes terminan siendo tiernos abueletes, pero ¿dónde está la incoherencia en tal evolución? Como dijo Brossa: «Para estar de vuelta, hay antes que haber ido». Lo esencial sigue siempre ahí, como un tatuaje más. Ninguna escuela podrá enseñar a un joven a ser Bruce Springsteen, pero sí a expresar sus propias emociones a través de la técnica musical. La cultura del siglo XX no se puede entender sin ese laberinto de estilos. Personalmente, reconozco mis deudas con aquellas canciones que me han acompañado en el «largo y tortuoso camino». Y es que todo lo verdadero proviene del mismo lugar, va hacia el mismo destino, sea un solo de guitarra de los Eagles o una pincelada de Rembrandt. No sé si dentro de 200 años alguien leerá El ser y la nada , incluso si hay alguien que lo lea hoy, pero intuyo que sí muchos moverán sus pies al escuchar a Elvis. La voz de Ray Charles es ya tan inmortal como un verso de Shakespeare.

Una escuela de rock sólo puede ser sinónimo de aprendizaje práctico. No basta con saber tocar un instrumento, hay que amarlo, sea la voz o una guitarra. Algunos columnistas de este periódico, en edad ya de ser galones maduros, nos intercambiamos canciones a través de Facebook. Viejas canciones que siguen sonando nuevas. ¿Y saben por qué? Porque eran verdad cuando las descubrimos y aún siguen siéndolo hoy. Han resistido intactas. Fieles compañeras de viaje, en la luz y en la sombra.

Hay que desearle larga vida a esta escuela. Los Rolling Stones proclamaron en una canción: «Es solo rock and roll, pero me gusta». Y resultó ser mucho más que eso: la vida. A veces, alegre; a veces, triste. A veces, rápida; a veces lenta. Sí, el rock también está hecho del mismo material que nuestros sueños. Me preguntó qué habrá sido de aquella chupa mía…

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