Diario de León
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Admito que ando cada vez más desnortado como sagaz analista político. Me he perdido en el bosque por el que vagan las ánimas del socialismo leonés y comarcano en pos de cobrar cierta corporeidad tras el congreso de Triana. Y vago especialmente extraviado porque al pastor que guiará a la manada local de delegados, según todas las fuentes consultadas hace apenas dos semanas, ni siquiera le encuadraban en la nómina de los elegidos que coronarán a Chacón o a Rubalcaba.

Confieso que el portavoz socialista del Ayuntamiento de Ponferrada, Samuel Folgueral, resulta desconcertante. Ha cosechado uno de los peores resultados de la historia del PSOE en la capital del Bierzo, pero sin embargo gestiona en teoría unas dosis ejecutivas, regaladas por las fobias riescoismaelistas , que ningún predecesor del primer partido de la oposición en la segunda ciudad de la provincia había manejado. Llegó presumiendo de su no militancia, se afilió luego en un pis-pas y ha acabado encabezando la delegación congresual de los socialistas. Hay incluso quien adivina que su próxima aspiración cortoplazista será tomar el timón de la agrupación ponferradina como paso indispensable para asegurarse su futura nominación como candidato. Como si hubiera escuchado el rumor persistente que late desde el minuto después de que decidiera bandear con el gobierno del PP de que su cabeza huele a pólvora de aquí a tres años. Su ungimiento como número uno de la lista de delegados parece que le ha ensanchado todavía más el ego. Y sus detractores sueñan con que le lleve a tirar tanto de la cuerda frágil que sostiene su ser o no ser en la Corporación municipal como para que se hunda él y arrastre al alcalde.

No sé. Habrá que esperar al test sevillano. Folgueral, al que el difunto Antonio Canedo apodaba Ángel Cristo, o bien regresa de esa cita trianera como un domador-redentor con garantías de futuro o acaso con la cabeza hecha trizas bajo el brazo con la sensación de haber sido utilizado. Aunque ignoro que sería peor para el socialismo ponferradino. Sobre todo cuando oigo que el «gran líder» que podría colocarse en un momento dado al frente de la agrupación local pudiera ser el talentoso Javier Campos, conocido por sus enormes méritos en el Ayuntamiento ponferradino y que le han conducido a brillar con luz propia ahora en el Parlamento autonómico. Un Cristo.

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