La opinión del lector
Contra el despido en Dama de Arintero
El día 31 de enero se cumplió la amenaza y Silvia M.H., educadora infantil del centro municipal Dama de Arintero, fue despedida. La noticia, no por ser conocida ha dejado de sorprender a los padres de los alumnos del centro, porque eran más de cinco años los que había ejercido su trabajo, con dedicación: con excelencia —como se dice hoy en día— porque la suya como la de muchos empleados municipales era una situación ilegal, que encadenaba prórroga sobre prórroga, ajenos a la legislación laboral existente y porque la amenaza de recortes municipales no parece fuera a empezar por los niños (ni siquiera afectarles). Pero así ha sido.
La preocupación que ha surgido en todos los afectados por esta baja, y la de otras que se han ido produciendo a lo largo de este año no es otra que la falta de personal mínimo para atender las necesidades educativas del centro.
Los padres, quizá los más preocupados de todos, confiábamos en las palabras de las coordinadoras que eran tranquilizadoras, no temían que pudiera existir cualquier caso de abandono o menor calidad en el servicio; al contrario, las bajas se sustituirán con personal de otros centros.
Las mismas o parecidas palabras de las concejalas afectas. Pero los primeros días de febrero demuestran lo contrario. No se han sustituido las bajas y la falta de personal es alarmante. Y sin educadores, qué pueden hacer los más pequeños, más que pasar el día, aparcados a la espera de ser recogidos de nuevo. Ese no es el servicio a que se obligó el Ayuntamiento.
Y lo cierto es que la situación se podría haber arreglado fácilmente: se mantienen las condiciones actuales, apenas unos meses —seis— para la finalización del curso y luego a estudiar la viabilidad de las guarderías municipales. Todos contentos. Porque a la postre eso es lo que se está preparando: el cierre de todas las guarderías. Algún concejal estará frotándose las manos.
Queja por los ruidos de las iglesias en bajos
Les voy a escribir de un tema que, aunque sangrante para quién lo sufre, mucha gente ignora. Me refiero a los ruidos producidos por esa nueva invasión, de unos años acá, de iglesias en bajos comerciales.
Cómo el nombre indica estos locales sirven para tiendas, comercios… pero cuando se instala una iglesia puede pasar que usted sufra de daños psíquicos, o de una situación intolerable que le haga a usted, o cambiarse de piso, si puede, o sufrir en su salud por los ruidos causados por estas iglesias, por ejemplo baterías, toda clase de instrumentos eléctricos etc.
A veces, después de mucho luchar, se consigue que insonoricen el local y puede ser que se arregle la cosa, o que los ruidos sigan, porque la mayoría de estos señores hacen el mínimo gasto, verdaderas chapuzas que sólo consiguen reducir, no solucionar el problema.
Ante todo ello urge que las autoridades se impliquen de verdad, las locales haciendo cumplir la ley y el parlamento adecuando la legislación a estos problemas.
Porque en estos momentos se les permite hacer más ruido que cualquier otro ciudadano, que se les retire la calificación de «inocua» a su actividad, ya que no lo es: están causando mucho daño a las personas que tienen la desgracia de vivir encima de sus cultos.
En resumidas cuentas, queremos tener los mismos derechos que ellos, ni más, ni menos.