La opinión del lector
¿Hay que pedir cita
para morir?
Parece ser que sí. El 7 de febrero a las cuatro de la madrugada sufrimos el duro golpe de perder a nuestro padre. Él, como mucha gente mayor, tenía contratada una póliza de decesos. Al comunicarles el fallecimientos nos dijeron que lo llevaban al Tanatorio de Eras. A las nueve de la mañana allí estábamos, nuestra madre, de 81 años, y todos nosotros. La persona que nos atendió nos dijo en un principio que habría una sala libre a las doce de la mañana. Estuvimos de acuerdo. Pero cual sería nuestra sorpresa cuando al cabo de cinco minutos nos dice que la sala sería para las cinco de la tarde, porque había varios fallecidos.
¿Se puede jugar con el dolor de una familia que ha perdido a un ser querido? ¡No! Del abatimiento pasamos a la ira, la rabia y las palabras subieron de tono. En la póliza de decesos claramente pone que tenemos derecho a un tanatorio, pero no que tenga que ser por decreto el de Eras. Enardecidos pedimos que lo trasladaran al de los Jardines o nos lo llevábamos para casa. Ante este tira y afloja, sin desistir de nuestra resolución, inmediatamente le trasladaron al Tanatorio de Los Jardines para cuyo personal sólo tenemos palabras de agradecimiento por su buen hacer, por el trato que recibimos y por sus constantes atenciones.
Es penoso que en momentos como éste se tenga que discutir por algo a lo que tenemos derecho después de pagar religiosamente los recibos durante casi 60 años. Señores lectores, pidan cita antes de morir.
Familia De la Riva Castellanos. LEÓN
Hasta nunca, Garzón
Por fin parece que el juez «estrella» se ha estrellado de lo lindo. Llevaba muchos años haciendo garzonadas, fueran de antiterrorismo, de narcotráfico o de tiranos y dictadores del mundo mundial, pero esta vez el Tribunal Supremo le ha cogido, no en una, ni en dos, han sido tres las meteduras enormes de pata como para ponerlo a la sombra por un montón de años.
Eso que se lo agradeceremos todos los españoles, salvo esos pocos que no saben ni por lo que protestan. Ya ha sido una suerte que entre pitos y flautas llevemos sin garzonadas casi dos años.
Y ahora que recurra todo lo que quiera, que con la mano que se da para meterse en embolados jurídicos a lo mejor se le cae más el pelo. Es increíble que haya estado tantísimos años de tumbo en tumbo, salvo gloriosas excepciones, cuando ha demostrado en multitud de ocasiones que, jurídicamente, es un zote. A ver si cumple las sentencias y se dedica a otros negocios.
Benito Aláez. LA VECILLA
Agradecimiento a la Clínica Altollano
El motivo de mi carta es agradecer de corazón a todo el personal de la Clínica Altollano la amabilidad y trato con el que atendieron a un familiar muy cercano ya desahuciado y derivado del Hospital de la Seguridad Social. Desde los médicos hasta el personal de la limpieza, pasando por enfermeros y auxiliares, todos fueron extremadamente cariñosos con el enfermo y los familiares.
En esta sociedad tan deshumanizada donde todo son prisas, papeles, burocracias, malas caras y una familia sufre porque su ser querido se está yendo, encontramos en esta clínica apoyo de todo tipo y una humanidad que no hemos visto en ninguna otra, Gracias Clínica Altollano.
Familiares de Santiago Salvador. LEÓN