EL AULLIDO
Felicidad
En matemáticas el azar se considera una pauta pero no en literatura fantástica, que es la que más saca partido de las coincidencias aparentemente azarosas: esta semana la manifestación estudiantil iniciada porque no había calefacción en un instituto de Valencia ha coincidido con la pasividad ante el hecho de que tampoco hubiera calefacción en un colegio de Trobajo del Camino y otro de San Andrés del Rabanedo, y ha coincidido asimismo con un informe de Cáritas que señalaba que el nivel de pobreza de España actualmente en Europa sólo lo superan Rumanía y Letonia, e igualmente ha coincidido con una muy seguida conferencia, en el Club de Prensa del Diario de León, sobre la felicidad como posibilidad, la cual ha sido impartida por Alejandra Vallejo-Nágera.
Esta penetrante y oportuna comunicadora de ideas necesarias ha compilado, en este tiempo de carestía, un pedagógico libro sobre felicidad posible (libro que, dadas las coincidencias, a mucha gente calamitosa le sonará a literatura fantástica). Y lo cierto es que ha llenado hasta la bandera el aforo del local en su paso por León, lo cual, más que repentino interés cultural, lo entendemos como un síntoma.
Alejandra Vallejo-Nájera quiere poner de moda la felicidad, y, teniendo en cuenta su don retórico, su agudeza y su magnetismo a lo mejor lo consigue un día, pero de momento lo que ha puesto de moda son las sagas.
En efecto están otra vez de moda las sagas intelectuales gracias a los Punset, padre e hija, como antes lo estuvieron gracias a los Vallejo-Nágera, padre e hija, y esto —¿otra coincidencia?—, también nos hace pensar que, en lo referente a la moda, todo vuelve porque la nostalgia vende mucho, ya se sabe… Sin embargo celebramos que nos vengan a hablar con propiedad sobre felicidad; que se nos recuerde que la base para que nos sepamos felices radica en el amor, la seguridad y el sentimiento de valía así como en eso de que cultivemos tanto el agradecimiento como las dificultades superadas con esfuerzo... Ciertamente que, ahora que el mundo se está cayendo de culo, se nos hable de felicidad factible y de que no importa lo que pasa sino como te lo tomas es algo tan elemental y necesario como que las cosas tengan que ser redondas para rodar.
Hay un koan del budismo zen en el que el discípulo le pregunta al maestro que qué es la felicidad, y éste le responde: la felicidad es ese horizonte que ves al caminar, hacia el que vas y el cual, cuanto más avanzas, más lejos está. ¿Y entonces para qué sirve la felicidad?, preguntó el discípulo. ¡Pues sirve para eso, para hacernos caminar!... Sí, creo que tienen razón en Oriente: da igual que la felicidad sea una realidad o una posibilidad si nos ayuda a recorrer nuestro camino no pocas veces arduo sin olvidar lo que importa. Por cierto, te quiero.