Diario de León
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TERESA GUTIÉRREZ ÁLVAREZ. PRESIDENTA DE LA COMISIÓN GESTORA DEL PSOE DE LEÓN
León

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Las diferencias existentes entre los hombres y las mujeres son de carácter biológico y de carácter social. El sexo hace referencia a las características biológicas que distinguen al hombre de la mujer y son universales. El género hacer referencia a las diferencias sociales entre las mujeres y los hombres que han sido aprendidas e interiorizadas a lo largo de los años y que varían según las culturas y se modifica con el tiempo, y utilizan el sexo como excusa. Cuando hablamos de igualdad o de desigualdad no nos estamos refiriendo a cuestiones de identidad, si no a discriminaciones persistentes que impiden gozar de los mismos derechos y oportunidades.

A partir de la aprobación de la Ley Orgánica para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la variable sexo debe ser tomada en consideración, sistemáticamente, en todas las estadísticas oficiales, lo que nos permite identificar las diferencias no objetivas y poder, así abordar la erradicación de toda discriminación por razón de sexo.

Usando datos del INE repasamos las estadísticas que evidencian que, mientras que las mujeres tienen mayor presencia en todos los ámbitos educativos no obligatorios, y obtienen mejores calificaciones que los hombres, al enfrentarse al mundo laboral tropiezan con el empleo a tiempo parcial, perciben menos salario y ocupan puestos de menor responsabilidad en las empresas y ámbitos de toma de decisiones.

Es superior la tasa de mujeres que se gradúa en todos los niveles educativos.

Es superior el porcentaje de mujeres que superan las pruebas de acceso a la universidad.

La población española masculina es superior que la femenina excepto en la etapa superior a 60 años que el número de mujeres va superando al de hombres. Sin embargo la mayoría del alumnado que finaliza estudios universitarios son mujeres y el 56,9% de ellas tenían menos de 24 años. El rendimiento de las mujeres en los títulos de grado y máster supera en diez puntos porcentuales al de los hombres; el 61,1% de quienes leen tesis doctorales, con menos de 34 años, son mujeres; pero las mujeres sólo ocupan el 16,8% de las cátedras de universidad.

A nivel general, para los mismos niveles de formación, la tasa de ocupación es superior en hombres pero el 79,7% de las personas titulares de contratos a tiempo parcial por cuidar a personas dependientes son mujeres.

El número de descendientes menores disminuye la tasa de empleo de las mujeres, al contrario de lo que ocurre en los hombres.

La vida laboral masculina es más dilatada y mejor pagada que la femenina ya que, según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada en el 2009 por el INE, las mujeres cobran un 22% menos y necesitarían 54 días más de trabajo retribuído que los hombres para alcanzar su salario (Sin entrar a valorar las horas de trabajo no retribuido y el desigual reparto también entre hombres y mujeres).

Hasta el intervalo de 0 a 2 veces el SMI, es superior el porcentaje de mujeres que reciben estos niveles de salarios. A partir de este nivel es siempre superior el porcentaje de hombres que reciben salarios superiores, incrementándose las diferencias a medida que se elevan los salarios. Y no olvidemos la repercusión que esa diferencia en cotizaciones tiene y tendrá, sobre la percepción de subsidio por desempleo o pensión de jubilación.

La tasa de pobreza relativa es superior en las mujeres en todos los grupos de edad.

En el año 2008, 97 personas fueron investidas con el título de Doctor Honoris Causa por las universidades de nuestro país. De este total sólo un 10,3% fueron mujeres. Al igual que en el año anterior, las universidades privadas no otorgaron dicho título a ninguna mujer. En las universidades públicas, el porcentaje fue del 12,2%.

Del total de personas que ingresaron en la carrera judicial por el turno libre, el 70,6% fueron mujeres a medida que se asciende en la carrera judicial, el porcentaje de mujeres disminuye. En el Consejo General del Poder Judicial las mujeres ocupan el 35% y en el Tribunal de Cuentas representan un 7,1%.

El porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 es de un 8,5%.

De las 13 personas que componen el Consejo de Ministro solo 4 son mujeres. En las presidencias de las 17 Comunidades y Ciudades Autónomas, solo hay 4 mujeres.

Sólo el 11,5% de los consejeros en las empresas que cotizan en el Ibex-35 son mujeres y en las Reales Academias el porcentaje de mujeres es del 9,6%.

Aunque vivimos en una sociedad cambiante en la que hombres y mujeres interactúan y se van modificando los roles tradicionales que culturalmente nos han sido asignados, las diferencias son todavía importantes tanto en la esfera pública como en el ámbito de lo privado con una clara desventaja para las mujeres en el ejercicio de sus derechos.

El avance en derechos individuales y el desarrollo del Estado del Bienestar es innegable en nuestro país, y a facilitado a hombres y mujeres su desarrollo personal y su proyecto de vida. En este momento de crisis generalizada y de amenaza de recortes es preciso comprometerse para que el proceso de avance, que es positivo para la sociedad en su conjunto, no sufra retrocesos ni se paralice. Es necesario defender y mantener conquistas adquiridas y seguir impulsando actuaciones que hagan efectivo el derecho a decidir, la protección eficaz frente a la violencia de género, la igualdad en el empleo, la igualdad salarial, y el derecho a la conciliación, en definitiva: la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

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