EL RUBICÓN
Auditamus igitur
Ponga una auditoría en su vida. ¿Les gusta como lema para el Ayuntamiento de León? Pues si fuera usted el alcalde le molaría mucho más. Y es que no falla, regidor nuevo que llega al consistorio de la calle Ordoño II, auditoría que te crió. Deben ser las reminiscencias del pasado financiero del edificio, porque si no no se entiende ese afán por gastar dinero público para que un tercero te diga lo que todo el mundo sabe: que el Ayuntamiento está en quiebra.
Los socialistas hace ya casi cinco años se sentaron frente a los periodistas, allá por el mes de junio del 2007, y anunciaron que iban a auditar las cuentas del Ayuntamiento para elaborar un plan de viabilidad. Poco después cifraron la deuda municipal en más de 268 millones de euros y acusaron al PP de gastarse 93 millones justo los dos años antes de que ellos aterrizaran en la alcaldía.
Eso sí, su famoso plan de viabilidad no pasó de numerosos despidos no ajustados a la ley, tal y como determinó el juez, por lo que hubo que recolocarlos, y una subida ilegal del IBI. Y todo ello gracias a dos mentes preclaras: Ibán García del Blanco y Miguel Ángel Fernández Cardo.
Llegan los del PP y se gastan más de 100.000 euros en una nueva auditoría que dice lo mismo que la anterior: que el Ayuntamiento está en quiebra. Claro que la culpa ahora es toda del PSOE, que son los que han despilfarrado el dinero. Y, mientras, el ciudadano de a pie, ese que tuvo que pagar la subida ilegal del IBI o que tendrá que rascarse aún más su agujerado bolsillo por aparcar su coche entre unas rayas azules, mira hacia un lado y otro y se pregunta: ¿Pero no hay nadie entre los 1.900 empleados que tiene el Ayuntamiento capacitado para auditar las cuentas y evitar este despilfarro permanente? ¿No hay un tesorero? ¿Un interventor? ¿Un asesor financiero? Y lo que es peor: ¿Para qué está el concejal? ¿Para qué se reúne de un equipo de gente el alcalde? Ya está bien de tanto malgastar el dinero público, mientras se les llena la boca con recortes y más recortes cuando ustedes, señores políticos, son los que menos los sufren.
Si al menos sirviera de algo. Sistemáticamente unos y otros hacen caso omiso a aquello que les recomienda la auditoría. Pero poco o nada les importa, porque en el caso de las cuentas del Ayuntamiento lo único que saben hacer es entonar el ‘auditamus igitur’. ¿Y quién les audita a ustedes?