Diario de León
Publicado por
ANTONIO PAPELL
León

Creado:

Actualizado:

La mayoría de los analistas europeos pensó, tras los siete asesinatos cometidos en Francia estos días pasados —tres militares de origen africano y cuatro miembros de la comunidad judía—, que el brote terrorista que ha sobrecogido a todo el ámbito europeo provenía de la extrema derecha, que en Francia está considerablemente institucionalizada pero que, por su contenido solapadamente racista, constituye un odioso catalizador capaz de provocar episodios de esta clase. Todos guardamos en la retina todavía la matanza cometida por el ultraderechista esquizoide Breivik en Noruega en julio del año pasado, con el horrendo saldo de 77 víctimas. En el caldo de cultivo fascista se cría bien la violencia.

Sin embargo, la paternidad de estas muertes en Toulouse ha resultado ser islamista. Un lobo solitario de 23 años, de nacionalidad francesa pero de origen argelino —Francia aún no ha asimilado del todo aquella cruenta y violenta descolonización de la que se cumple ahora medio siglo—, residente en un barrio suburbial y con conciencia de su propia marginación, se dejó seducir por el proselitismo salafista, viajó a Pakistán y a Afganistán a instruirse y, a su regreso, totalmente alienado, improvisó la cacería. La policía ha tardado poco en identificar al joven terrorista, Mohamed Merah, que había dejado pistas muy evidentes. En cualquier caso, los servicios de espionaje europeos, que se han fortalecido después del 11-S norteamericano en el 2001, del 14-M español en el 2004 y del 7-J londinense en el 2005, reconocen que es mucho más difícil seguir estas pistas individuales, que no poseen apenas infraestructura, que las redes islamistas que llegaron a extenderse por Occidente en la plenitud de Al Qaeda.

De cualquier modo, se ha sabido que la policía española fue advertida del viaje a Gerona de Merah el año pasado para asistir supuestamente a una reunión de activistas salafistas. El aviso se investigó sin resultado, lo que da idea de que existe una buena coordinación de los servicios de seguridad europeos que sin embargo tienen grandes dificultades para prevenir sucesos como los recién acaecidos en Francia.

En nuestro país, vive una amplia colonia árabe e islámica, en gran medida plenamente integrada pero con versos sueltos que producen lógica preocupación en las fuerzas de seguridad y en los sectores de la opinión pública más concienciados.

En definitiva, Al Qaeda está sobreviviendo a Bin Laden y la crisis económica, que acentúa la marginalidad y la desintegración de los inmigrados, añade un factor de riesgo al problema de la violencia islamista.

Es prudente que el Estado se tome en serio la amenaza, que debe ser gestionada con extrema delicadeza porque también los inmigrantes tienen derecho a la presunción de honradez y de inocencia.

tracking