HISTORIASDEL REINO
El pleito de Pinos
Poco imaginaba Luis de Azcárate, abogado, casado y vecino de Madrid, a quien encargó el Patronato de la Fundación Sierra-Pambley la venta de los puertos de Pinos, que sus gestiones con el Ayuntamiento de Mieres terminarían en el rifirrafe actual entre dos provincias hermanas. Corría el 24 de noviembre de 1924 cuando nuestro Luis escribía al alcalde constitucional de la localidad asturiana, a la sazón José Sela y Sela, para informarle, «por si interesa a este Municipio» del anuncio de subasta de los puertos.
Apenas recibió la noticia, José Sela, que se describe a sí mismo como «propietario, casado y de Santullano», comunicó a sus vecinos la posibilidad magnífica de buscar pastos para sus cabezas en territorio leonés, ahora que los del Concejo de Lena se habían puesto estupendos y les asfixiaban en sus estrechos lares hasta el extremo que, después de la Reconquista soñada por don Claudio Sánchez-Albornoz —aquella en la que todos los españoles visigodos emigraron a Asturias—, ya no cabía un bicho más en tan estrechos parajes.
Se inició así, con una carta, un proceso de subasta y compraventa que quedó rematado definitivamente en sus últimos flecos en 1928, según el expediente que se custodia en el Archivo Municipal de Mieres, en el que se conservan hasta las cartas entre unos y otros, las excusas por los aplazamientos de subasta debidos a enfermedades varias, el ilustrísimo conjugado con el «querido amigo». Nada nuevo bajo el sol de tiempos de Alfonso XIII.
Siete puertos de verano sacó a pública almoneda la Fundación, que deseaba con ese dinero seguir su magnífica labor benéfico-docente, que tan buenos resultados trajo para los leoneses. Puerto de Riotuerto, de Cantarilla, Cueva del Puerco y de la Cubilla, Navares, Vega de Gorgaveros y Naves, que se cayó de la adquisición por parecer a los de Mieres caro.
Andan a vueltas ahora removiendo Oviedo con Pucela para ver de qué manera pueden echar a los de Pinos y alrededores de los pastos que adquirieron. Mas su misma documentación lo deja claro. En los seis puertos pueden pastar las reses astures, con una cabida estimada de 5.050 ovejas. Pero queda meridiamente claro que, salvo meter borregos allí, los de Pinos pueden rozar, pastar y conseguir leña en Cantarilla, Puerto de Cubilla, Cueva del Puerco, Navares y Gorgaveros. Los de Candemuela y Villargusán lo propio en Riotuerto, y los de San Emiliano idem en Vega de Gorgaveros. Que cuando se remató la compraventa los leoneses, que de tontos por entonces ni un pelo, lo especificaron bien.
Que no vengan ahora con límites temporales, de reses, u otros varios. Su propia documentación, la de Mieres, lo deja bien claro. Si no, mírenla: Archivo Municipal de Mieres, signatura antigua 686-A, y dejen a los cuadrúpedos leoneses rumiar en paz.