Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Una familia leonesa va a participar en Perdidos en la tribu , que comienza mañana. Cuando llevo unos minutos viendo este programa mi cerebro me suplica: «¡no, por piedad», y uno acostumbra a obedecer sus súplicas, no diré que a rajatabla, aunque sí lo más posible. El concurso no es real ni ficción, y tiene un sustrato ideológico perverso, enmascarado de buen rollito cutre entre civilizaciones, pues llamarlo diálogo sería demasiado. Las selvas ya no son lo que eran, antes te podías topar con un explorador que te preguntaba si eras el doctor Livingstone, ahora lo mejor que te puede pasar es que te encuentres con Reina y te canturree «¡me siento seguro!», y lo peor que un rey te cace y termines disecado en su palacio.

A nuestros paisanos —un matrimonio, con un hijo y dos hijas— les han llevado con los Shiwiar, en la selva amazónica. Según la noticia, en este poblado son todos buena gente, pero «no suelen mirar a la cara cuando hablan». Y qué, también aquí tenemos políticos que sólo miran de soslayo. Se nos avanza que para una de las participantes es un suplicio comer orugas gigantes, menú del día local. Vaya problema, aquí los chavales se empapuzan a «gusanitos», que no son precisamente alta cocina. Y se advierte al posible espectador: «Los shiwiar también comen monos, caimanes, tortugas algo difíciles para el paladar occidental». ¿Y nuestras mollejas? Seguro que los shiwiarianos preferirían declararnos la guerra antes que probarlas, una vez les has explicado la procedencia. En términos antropológicos estrictos no hay diferencia entre comer morcilla o sesos de mono. Los ascos son libres.

Dejemos a los lugares lejanos en paz, basta ya de mancillarlos para nuestro ocio más zafio. Los autoproclamados civilizados hemos creado un sistema en el que impera el canibalismo económico y emocional, destructor de paisajes, contaminador de ríos, pervertidor de relaciones humanas. Lo que recibimos tendemos a malgastarlo, cuando no a traicionarlo.

La familia leonesa ha posado frente al Musac en plan Lost, en sutil asociación de imágenes. Los organizadores del programa advierten que veremos la edición «más dura». Ya. Pero mucho más peligrosa es la selva de la crisis, en ella de perdidos… al Bernesga.

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