Diario de León

CRÓNICAS BERCIANAS

José Manuel ‘Bacterio’ Soria

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Si el holocausto de las cuencas mineras fuera de autoría exclusiva del ministro Soria entonces entre las analogías que diluvian desde que se conocen las pretensiones de este Gobierno de gasear a lo bestia las ayudas al carbón habría que comparar al jefe del gabinete de Industria —en la misma línea brutal— con un trasunto guanche del doctor Mengele. Soria, sin embargo, sólo es un eslabón más en la cadena de ministros de Industria de este país que personalizan hasta el extremo la incapacidad de los sucesivos Ejecutivos, tanto del PSOE como del PP, para desarrollar políticas tendentes a alcanzar un equilibrio en el mix energético nacional que estabilizaría no sólo al sector carbonero, sino también a los restantes, siempre al albur de decisiones improvisadas o más bien «patrocinadas» por distintos grupos de presión.

Soria es una evolución de Sebastián, pero todavía más miope y subordinado a las tesis fundamentalistas de los recortes rajoyanos , heredero del desastre y de la falta de agayas del último Gobierno Zapatero para tratar de poner orden al despilfarro en la reestructuración alternativa de la cuencas. Y pese a su defensa a ultranza del tajazo millonario sobre todo a las subvenciones al funcionamiento de las empresas, que volverá a colocar a los mineros en la calle —en el peor de los dobles sentidos— y amenaza con convertir en guetos territorios como el Bierzo y Laciana, Soria no es un Menguele. El experimento que está empezando a ensayar en este campo le acerca mucho más al personaje del doctor Bacterio, el científico estúpido que Ibáñez creó para la TIA, cuyos inventos malograban todas las misiones descabelladas de Mortadelo y Filemón.

Si José Manuel ‘Bacterio’ Soria cree que va a arreglar un poquito el país ahorrando setenta u ochenta millones de euros, no digo ya en la bolsa de las infraestructuras o de los incentivos industrializadores, sino en las compensaciones a la producción, no sabe realmente lo que tiene entre manos. Lo malo es que de nuevo, como sus predecesores, tenga la tentación de emplear como cobayas a los cerca de cinco mil empleos y a otras tantas familias que dependen directa o indirectamente del carbón en León. Pues ya le anticipo que está catalizando todos los elementos como para que el laboratorio se convierta en una bomba.

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