TRIBUNA
¡Que país!
Muchas veces pienso si los españoles somos conscientes de la crisis galopante que nos está golpeando durante los cuatro últimos años. Creo que la mayor parte de la gente esconde la cabeza bajo el ala del sombrero, como hizo el ex presidente Rodriguez Zapatero, dejando al transcurrir del tiempo la resolución del problema, y pocos están de acuerdo en que hay que tomar resoluciones duras, que son malas, como dijo el presidente Rajoy, porque afectan al bolsillo de los españoles, pero necesarias para salvar esta crítica situación. El tema a debatir sería si son acertadas o no, pero visto lo que hizo el anterior Gobierno hay que tener confianza en el actual y por lo tanto apoyarle, dándole un margen de credibilidad.
Me viene a la memoria la Alemania actual, liderando la economía europea, que al término de la II Guerra Mundial, quedó destruida, dividida y ocupada por las grandes potencias. A los pocos años de estos sucesos estábamos ya hablando del gran milagro alemán. ¿Cual fué este gran milagro? Muy sencillo: trabajar, trabajar y trabajar, remando todos en la misma dirección. Esta es sin lugar a dudas la sencilla receta que deberíamos aplicarnos todos para salir lo antes posible de la crisis, pero cuan distinta es la realidad actual de nuestra querida España.
Volviendo a citar a Alemania y en comparación con ella, España con la mitad de población, tiene el doble de universidades y tres veces más de funcionarios. Pero ninguna universidad española se encuentra entre las 200 mejores de Europa, con lo cual nuestros universitarios están peor preparados que la mayor parte de los europeos, por no hablar también del fracaso escolar con un índice de los mayores de Europa. En cuanto a la « productividad» de los funcionarios las cifras anteriores en comparación con Alemania lo dicen todo. ¿Cómo es posible que una carta certificada de Ponferrada a Tarragona tarde más de ocho dias en llegar, cuando hay dos trenes directos y diarios?
¿Cómo es posible que una reclamación hecha a la Diputación de León sobre una pequeña cuota de tasas indebidamente cobrada tarde más de cinco años en resolverse, sin haber pagado aún los intereses que la misma resolución indicaba, después de haber enviado varios escritos recordándolo? ¿Cómo es posible que una justa reclamación, hecha al consejero de Sanidad de la Junta, enviada hace más de dos años, no haya tenido aún contestación?
A lo peor ha sido desestimada, pero que lo digan, por no seguir el orden jerárquico de Junta Vecinal, Consejo Comarcal, Ayuntamiento, Diputación, Junta y finalmente Gobierno Central, que son las distintas administraciones que un ciudadano del Bierzo tiene y no sé si me olvido de alguna. Todos estos ejemplos son una pequeña muestra de los miles que podíamos poner sobre la productividad o neglicencia de nuestro funcionariado.
¿Cómo es posible con lo que está cayendo que los sindicatos convoquen una huelga general contra la reforma de la Ley Laboral, haciendo un poco más pobres todavía a las empresas españolas?
Su justificación es completamente ficticia, alegando que se recortan los derechos de los trabajadores y el bienestar social alcanzado, cuando hay más de cinco millones de parados y muchos de larga duración. De estos parados sí que se tenían que preocupar los sindicatos, por ser los más desfavorecidos de la sociedad en esta crisis y no de ir siempre bien subidos en el machito con los recursos que reciben del Estado.
¿Pero qué bienestar social hemos alcanzado? El derivado de gastar más de lo que tenemos, sin darnos cuenta de que nos estábamos empobreciendo poco a poco. Justo es que ahora en el momento más agudo de la crisis no podamos mantenerlo y haya que hacer recortes dolorosos para todos, pero absolutamente necesarios si queremos salir de la misma.
¿Cómo es posible que en estos momentos tan difíciles los pilotos de Iberia, con buenos sueldos, convoquen una huelga todos los lunes y viernes durante tres meses para hundir un poco más la compañia y a la vez perjudicar al turismo, una de nuestras principales fuentes de ingresos?
¿Cómo es posible que Zapatero, que ha sido y será el peor presidente de toda la democracia, cobre 140.000 euros anuales más escolta, oficina, secretaria y etc..., amén de los extras que tenga por conferencias y asistencias a diferentes reuniones?
Este es uno de los miles de casos en que debían renunciar a gran parte de sus prebendas y aún así vivir dignamente, pero siempre pensamos igual lo mío que no lo toquen que para eso está lo de los demás. Desgraciadamente éste es el sentir insolidario de muchos ciudadanos y el poco sentido de unidad que debemos tener para salir de la crisis.
¿Cómo es posible que la mayor parte del Gobierno saliente se recoloque en organismos y empresas importantes sin haber demostrado ninguna o nula valía en sus cometidos? ¿Cómo es posible que existan sueldos tan disparatados en bancos y cajas, muchos de ellos reflotados por el Estado, y que tan tarde haya empezado Anticorrupción a investigar sobre ello?
¿Cómo es posibble que se construyan aeropuertos supermillonarios, con capacidades de tráfico muy superiores a la que generan, cerrándose a los pocos meses de su puesta en servicio?
¿Cómo es posible que haya alguna comunidad que mantenga embajadas en otros países y esté recortando gastos en sanidad, educación y otros servicios?.
¿Cómo es posible que haya comunidades como la catalana y la de vascongadas que reclamen la independencia y derechos económicos, con lo que estamos sufriendo la mayor parte de los españoles, además de ser de las más ricas de la nación?
¿Cómo es posible que un día sí y otro también aparezcan datos sobre políticos corruptos que solo contemplan su propio egoismo?.
¿Cómo es posible que se dilapide tanto dinero público? Y así podiamos seguir con infinidad de ¿cómo es posible.....?.
Una cosa es evidente, el problema principal de España actualmente es el paro. Si para resolverlo hay que disminuir la pensión de los jubilados que se haga. Si hay que rebajar el sueldo a los políticos que se rebaje. Si hay que poner en funcionamiento el copago que se ponga. Si los sindicalistas liberados tienen que trabajar que trabajen. Si los ricos tienen que ser un poco menos ricos que lo sean. Si las comunidades despilfarradoras tienen que ser intervenidas que se las intervengan. Si las empresas con beneficios tienen que hacer un esfuerzo para crear puestos de trabajo que lo hagan y si todos los españoles tenemos que arrimar el hombro arrimémoslo.
Sr. Rajoy, saque usted la tijera de podar y corte toda la maleza y ramas secas, para que este árbol que es nuestra querida España, brote con fuerza en el menor tiempo posible, no dejemos crecer la cizaña junto al trigo hasta que lo ahogue, y por ende nos asfixie a todos.